Guerra comercial

Aranceles de EE.UU. a México y la UE evidencian que Donald Trump "no tiene aliados" comerciales, apunta Carlos Estarellas

Donald Trump extendió su guerra comercial a México y la Unión Europea con un nuevo arancel del 30% que gravará a partir del 1 de agosto.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de nuevas tasas arancelarias del 30 % sobre el comercio con la Unión Europea y México, a partir del 1 de agosto.

En cartas dirigidas a Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y a Claudia Sheinbaum, presidenta de México, Trump advirtió que los aranceles podrían aumentar aún más si alguno de estos países responde con medidas similares.

El mandatario señaló que estos impuestos serán "independientes de todos los aranceles sectoriales", es decir, no se sumarán a tasas existentes como el 25 % vigente sobre automóviles, según confirmó la Casa Blanca.

Para el analista internacional, Carlos Estarellas, resulta "lamentable" que Trump insista en su guerra comercial, peor aún con bloques y países que fueron aliados de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial. En derecho internacional, dijo, la imposición de nuevos aranceles puede ser calificada como un medio "coactivo", que podría traer represalias a nivel económico.

Precisó que la nueva tarifa podría verse como una medida de "presión" de la administración del republicano, centrándose en dos temas: el consumo y tráfico de fentanilo desde México a Estados Unidos, y la migración irregular. Según Trump, dichas situaciones mejoraron durante los últimos años, pero "no lo suficiente". Por ello, señaló, vulnera también un tratado suscrito entre Washington, México y Canadá a nivel comercial.

Desde la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, se expresó la necesidad de entablar un diálogo para negociar los aranceles, independientemente de las diferencias ideológicas entre ambos mandatarios.

"El mensaje de Trump es que no tiene aliados, porque él decide qué arancel pone o quita", enfatizó.

Por otra parte, Estarellas no descartó que, en algún momento, nuevas tarifas puedan gravar sobre el ingreso de productos ecuatorianos. Esto, debido a que no existen garantías para no ser afectados por la guerra comercial de Trump, más aún cuando ha impuesto aranceles adicionales a socios comerciales de buenas relaciones históricas con Estados Unidos.

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