Escalada de tensiones en Medio Oriente podría tener efectos en Ecuador, alerta Arturo Moscoso
Los ataques, iniciados el pasado sábado, 28 de febrero, podrían aumentar la cifra de muertos, advirtió el presidente estadounidense Donald Trump, quien indicó que la operación duraría de cuatro a cinco semanas.
La respuesta de Irán no tardó en llegar y ya se reportan fallecidos y daños en los Emiratos Árabes Unidos, Abu Dabi, Irak, Jordania, Qatar, Bahrein, Kuwait y Arabia Saudita.
En NotiMundo al Día, Arturo Moscoso, director de la Escuela de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la UIDE, consideró que la guerra en Medio Oriente tiene un efecto global, especialmente en el ámbito petrolero.
Este lunes, 02 de marzo, los precios del crudo se dispararon, debido a las interrupciones al tráfico en el estrecho de Ormuz y la incertidumbre que generan los ataques.
Según Moscoso, Ecuador, al ser un país petrolero, recibirá un "coletazo" a causa del conflicto armado, agravado por la ineficiencia en este sector, donde Petroecuador no ha podido satisfacer las necesidades de producción, ante la serie de problemas a la interna de la empresa estatal y la restricción que rige para las empresas privadas para explotar o producir derivados del petróleo.
"La producción petrolera está muy venida a menos, en un proceso de decadencia que lleva muchos años", lamentó.
A esto se suman los efectos sociales, que el pasado sábado ya dejaron consecuencias en la capital ecuatoriana, cuando se registró un ataque al Centro Cultural Iraní, ubicado en el norte de Quito.
Otra de las implicaciones que podrían reflejarse, producto de la escalada de violencia, son los acuerdos suscritos entre Ecuador y los Emiratos Árabes Unidos, en el marco de la cooperación anunciada por el Gobierno, durante la visita del príncipe heredero de Abu Dabi al país, realizada el domingo, 01 de marzo.
"Sí puede afectarse el tipo de convenios o compromisos que pueden adquirirse y su posible incumplimiento, frente a un cambio en la geopolítica en esa zona", alertó.
Moscoso explicó que un cambio de régimen tras la caída del líder supremo iraní, Alí Jamenei, no será un proceso sencillo. La división del país y la región, entre las distintas corrientes del Islam, podría complicar una transición a un régimen democrático, añadió.
"El régimen de los ayatolás es totalitario y teocrático, donde la ley es el Islam, que además se lo interpreta de una forma absolutamente conservadora y antiderechos, especialmente de las mujeres", sostuvo.
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