Luego de 10 horas de audiencia, la jueza Sandra Heredia leyó el fallo en contra del expresidente de Colombia, Álvaro Uribe, que lo declara culpable de soborno en actuación penal y fraude procesal, pero lo absolvió de soborno a testigos debido a falta de pruebas a lo largo del juicio.
Hasta el momento, se desconoce la pena que será impuesta a Uribe, sin embargo, su defensa adelantó que apelará la decisión. Los cargos señalados en su contra conllevarían a entre 6 y 12 años de prisión, pero debido a sus 73 años, podría acogerse a arresto domiciliario.
Carlos Arias, analista político colombiano, señaló que el caso del expresidente debe verse desde el punto de vista legal, político y mediático. Reconoció que, si bien puede considerarse un fallo histórico con contundencia en las pruebas y la resolución, podrían existir inconsistencias legales.
Según Arias, esto se reflejaría en vulneraciones al proceso en torno a las declaraciones del entonces abogado de Uribe que ahora operan en su contra. Esto, cuestionó, rompería con el principio de confidencialidad entre los juristas y sus abogados en ejercicio de la profesión.
"Más allá de complejidades, emociones y pulsiones de izquierda o derecha, por primera vez la justicia hace un fallo político en contra de un expresidente y determina vicios desde la oposición a lo que fue el proceso", dijo.
Arias insistió en la importancia de recordar que el fallo ocurre durante la gestión de un gobierno de izquierda como es el de Gustavo Petro. Mientras tanto, consideró que resulta legítimo que la oposición llame a movilizaciones para defender la presunta inocencia de Uribe, al mismo tiempo que pidió distancia a la comunidad internacional para que sea Colombia la que resuelva la situación con su institucionalidad.
¿El fin del uribismo?
Si bien la decisión de la justicia colombiana en contra de Uribe, Arias señaló que no podría hablarse del fin del uribismo. Recordó que, en la historia reciente del país, la presencia del exmandatario y su figura influenciaron en la elección de alrededor de 4 presidentes.
Al contrario, dijo, la participación de Uribe y lo que representa podría convertirse en una especie de figura de protesta en contra a un fallo que la oposición lo considera como ilegal y arbitrario. Sin embargo, puntualizó que esto sí tendrá afectaciones en los comicios de marzo para el Congreso y las elecciones presidenciales del 2026.
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