La decisión se da en medio de un clima de tensión política, mientras el Congreso aún no define si aprobará o no la reforma laboral impulsada por el Gobierno.
Petro, que en días recientes había intentado llegar a acuerdos con sectores de la oposición para alcanzar un consenso legislativo, optó por avanzar en la convocatoria ciudadana. Según expresó en su cuenta de X (antes Twitter), el decreto solo será retirado si el Congreso de la República, como órgano legítimo para legislar, da luz verde a los puntos clave incluidos en la reforma.
"He firmado el decreto que convoca a la consulta popular. Solo se derogará antes de las urnas si los puntos que se le preguntan al pueblo son respondidos positivamente por el Congreso", señaló el mandatario.
La decisión representa un giro en la estrategia del Ejecutivo y deja en manos del máximo tribunal constitucional la evaluación sobre la viabilidad de la consulta. Mientras tanto, la atención se centra en el Legislativo, que aún tiene la posibilidad de bloquear o encauzar el camino de la reforma sin necesidad de llegar a las urnas