El ejército de Israel comenzó una ofensiva terrestre en la ciudad de Gaza, con el objetivo de ocupar el territorio y consolidar el control sobre la zona más densamente poblada de la Franja. Las tropas se han establecido en las afueras de la ciudad, donde residen más de un millón de palestinos, luego de días de bombardeos y ataques con artillería.
Ante la escalada de violencia, el secretario general de la ONU, António Guterres, insistió en la necesidad de un alto al fuego inmediato para evitar la muerte y la destrucción que un asalto terrestre podría generar. Organismos internacionales y países aliados, como Francia, han advertido que la operación podría profundizar el conflicto y afectar a toda la región.
Cientos de habitantes de los barrios de Zeitoun y Sabra han sido desplazados hacia el noroeste de Gaza, mientras que el ejército israelí afirma haber tomado posiciones estratégicas y comenzar a operar en zonas clave para preparar la ofensiva. Hamás ha condenado el ataque y acusó a Israel de continuar con una "guerra brutal contra civiles inocentes", rechazando las propuestas de tregua de mediadores regionales.
El plan militar fue aprobado por el ministro de Defensa israelí y contará con la participación de reservistas que reforzarán a las tropas activas. Las Fuerzas de Defensa de Israel aseguran que las operaciones buscan desmantelar la infraestructura militar de Hamás, evitando al mismo tiempo daños a los rehenes que permanecen bajo custodia en Gaza.
Organizaciones humanitarias, como la Cruz Roja, alertan sobre las consecuencias de la ofensiva para los civiles y los rehenes, advirtiendo que cualquier intensificación del conflicto podría generar una crisis humanitaria irreversible. La población de Gaza necesita acceso urgente a alimentos, agua potable, suministros médicos y refugio seguro.
Mediadores como Qatar y Egipto han presentado propuestas de alto al fuego y liberación parcial de rehenes, que hasta ahora no han sido aceptadas formalmente por Israel. La ofensiva se produce luego de semanas de enfrentamientos que han dejado miles de muertos y desplazados en el territorio, profundizando la tensión y el sufrimiento de la población civil.