En el marco del cierre de su gira por África, el Papa León XIV realizó un balance de su visita pastoral, destacando que estos desplazamientos tienen como eje principal la evangelización y el acercamiento a las comunidades, más que una agenda de carácter político. El recorrido incluyó paradas en Camerún y Guinea Ecuatorial, donde sostuvo encuentros con fieles y autoridades locales.
El Pontífice reconoció que, en estas conversaciones, suelen emerger preocupaciones vinculadas a la desigualdad económica, la justicia social y la atención a poblaciones vulnerables, temas que —según dijo— forman parte esencial del mensaje de la Iglesia en el mundo actual.
Durante su diálogo con la prensa a bordo del vuelo de regreso a Roma, también se refirió a conflictos internacionales y a procesos diplomáticos como las tensiones entre Estados Unidos e Irán. Asimismo, abordó la migración y la pena de muerte, insistiendo en la necesidad de una mirada humanitaria en la gestión de los flujos migratorios. En ese sentido, señaló que los Estados tienen derecho a controlar sus fronteras, pero recalcó que este proceso debe estar acompañado del respeto a la dignidad humana y de políticas que impulsen el desarrollo en los países de origen.
El Papa también enfatizó la importancia de promover una "cultura de paz" y fortalecer la unidad dentro de la Iglesia como respuesta a los desafíos globales.
En otro momento de la conversación, se pronunció sobre el debate en torno a la bendición de parejas del mismo sexo, tras decisiones adoptadas en algunas diócesis europeas. León XIV aclaró que, aunque toda persona puede recibir una bendición, la Iglesia no respalda la formalización de ritos para uniones consideradas irregulares, marcando así su postura frente a estas discusiones internas.


