Política migratoria de Donald Trump marca un "punto de tensión" en la comunidad latina por amplias vulneraciones a los DD.HH.
Las recientes redadas migratorias en Estados Unidos fueron objeto de controversia durante el fin de semana, pero, en este caso, por involucrar a casos de ecuatorianos detenidos por el Servicio de Inmigración. La canciller Gabriela Sommerfeld señaló que, tras la alerta recibida por inconvenientes de compatriotas en el extranjero, la institución ha tratado los casos de manera particular.
Un juez federal frenó la deportación de Liam Conejo, el niño ecuatoriano de 5 años detenido junto a su padre en Minnesota la semana pasada. El magistrado determinó que los dos compatriotas no pueden ser devueltos de manera inmediata a su país.
Mientras tanto, Liam y su padre, permanecen bajo custodia del Servicio de Inmigración en el centro de detención de San Antonio, en Texas. El abogado de las víctimas asegura que su detención fue ilegal, y que ninguno cometió delito en Estados Unidos.
Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional de Washington señaló que el padre del niño es un inmigrante indocumentado y justificaron la retención del niño en que supuestamente, su familia no buscaba quedarse con su custodia.
Ivonne Téllez, abogada experta en migración, señaló que la política de Estados Unidos está marcando un "punto de tensión" alrededor del mundo. Esto, dijo, genera incertidumbre en comunidades latinas que lamentan una falta de garantias humanitarias.
Si bien en Ecuador existe consternación sobre las redadas en Estados Unidos, Téllez señaló que no se trataría de un enfoque a una sola nacionalidad de la región. Al contrario, detalló, podría hablarse de una intención por cumplir el ofrecimiento del presidente Donald Trump de deportar cerca de un millón de migrantes al año.
Pero las redadas del ICE, según Telles, tienen sus particularidades. Entre ellas, que obedecen a una política federal y que, en la mayoría de casos, los agentes de inmigración tienen cierto grado de inmunidad. Esto, señaló, reduce la capacidad de protesta o queja en contra de la política migratoria.
Cuestionó que las detenciones del ICE no obedecen a parámetros internacionales y desatienden completamente "principios de la dignidad humana", mientras el propósito es mostrar una administración de "mano dura" contra migración.
"Es una política direccionada a castigar al migrante", lamentó.
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