Paro nacional, ¿el declive de la Conaie?
El anuncio del ministro del Interior, John Reimberg, sobre la finalización del paro convocado por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), no tuvo el efecto esperado.
Pese a varios acuerdos alcanzados con comunidades indígenas de Imbabura, provincia que se convirtió en el epicentro de las protestas contra el régimen, las movilizaciones persisten en el país.
En Decisiones con Jorge Ortiz, el abogado y escritor, Óscar Vela, consideró que el actual escenario de manifestaciones dista de las ocurridas en 2019 y 2022, pues en aquellas ocasiones se concentraron en Quito, algo que no ha ocurrido hasta el momento.
Además, consideró que lo que se defiende en la actualidad son espacios de poder, vinculados a las mafias de la minería ilegal y otras prácticas delincuenciales, dejando de lado demandas sociales legítimas del movimiento indígena ecuatoriano. "Hasta ahora no escucho las reivindicaciones sociales que se están demandando", apuntó.
Para Simón Pachano, analista político, una diferencia fundamental con los dos estallidos anteriores, es que no existe una dirección definida, pues "la Conaie perdió el control de estos episodios". Marlon Vargas, presidente de la organización, está consciente de la fractura del movimiento, dijo Panchano, lo que repercute en que no exista un mando único con quien se pueda negociar una salida al conflicto actual.
Además, Pachano criticó el uso de militares para contener las protestas, debido a que su formación es distinta a la de la Policía Nacional, encargada del orden interno. "Hay que usarlos cuando hay una guerra, o cuando la manifestación se desborde, no desde un inicio", agregó.
Andrés Isch, analista político y exministro de Trabajo, existe una coincidencia en el levantamiento de 2025 con los de años anteriores, en cuanto a las agendas que se impulsan desde distintos sectores: la impunidad, desde el correísmo; descontento social, por parte de quienes ejercen un justo reclamo; y, las economías criminales. La diferencia es que en 2019 y 2022 no se tenía claro el alcance de la penetración del narcotráfico y las mafias en todos los espacios del país.
"Se aprovechan de que el Estado no ha sido capaz de dar un camino de solución a muchas de estas necesidades sociales, sumamente graves, y, por lo tanto, es muy fácil encender la llama de la violencia", agregó.
Roberto Aguilar, periodista y analista político, consideró que el acuerdo de paz alcanzado con el Ejecutivo da cuenta de la fragmentación del movimiento indígena, en el sentido de que mientras se anunciaba una tregua a los enfrentamientos y bloqueos viales por parte de comunidades de Imbabura, la dirigencia de la Conaie hablaba de enfocarse en la oposición a la consulta popular que impulsa el Gobierno. "No mencionaban las palabras 'paro nacional', en medio de un paro convocado por ellos y que se les fue de las manos", acotó.
Esta ruptura es "una mala noticia para el país", dijo Aguilar, en el sentido de que la Conaie ha sido una de las fuerzas más importantes en la conformación del Ecuador contemporáneo. La fuerza que ganó la Conaie en la reivindicación de las demandas sociales se "arruinó" durante la presidencia de Leonidas Iza y debido a la "insensibilidad" de un país, que no entiende que salvar al movimiento indígena de las manos de los violentos debe ser una prioridad nacional.
"Podríamos estar asistiendo al fin de la Conaie como el interlocutor con el Estado", alertó.
Por otro lado, Aguilar cuestionó la respuesta represiva desde el Estado, y el hecho del que el Gobierno no haya cultivado el apoyo indígena de varias provincias de la Sierra, que lo llevaron a Daniel Noboa a Carondelet. Este accionar también preocupa, en el marco de las políticas que impulsa el régimen, que podrían derivar en un Estado militarizado, donde se vulneren todo tipo de garantías y derechos humanos.
Consulta popular y referéndum
Sobre la propuesta de convocar a una Asamblea Constituyente, con el fin de redactar una nueva Carta Magna, el analista Pachano consideró que la cura podría ser peor que la enfermedad, en el sentido de que por cerca de dos años no existirían certezas ni para la ciudadanía, ni para el capital nacional y extranjero.
Para Andrés Isch, el impacto en la imagen del gobierno y del proceso de consulta popular y referéndum, se deberá analizar posteriormente, una vez solucionados los conflictos. "El presidente podría salir fortalecido si es que hay un gran sector del país que lo que quiere es firmeza y mano dura", apuntó.
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