La ausencia de una pieza dental genera un efecto dominó en la boca. Cuando falta un diente, los que están a su alrededor tienden a desplazarse para ocupar ese espacio vacío. Esto altera la mordida, provoca desalineaciones y favorece la aparición de problemas de oclusión. Además, el hueso que sostenía a ese diente se empieza a reabsorber, lo que significa que pierde volumen y densidad.
Perder una pieza no es solamente la ausencia de ese diente, sino que nuestra calidad de vida se ve perjudicada. La edad no es factor de pérdida de la dentadura, ya que, una persona joven también puede perder una pieza dental. 'Cuando una persona pierde un diente, no solo pierde la sonrisa, sino también se ve perjudicada su salud', dijo Bladimir Barros, especialista en estética dental de Zirconia, en entrevista para Mundo Salud.
Todas las personas queremos conservar nuestra dentadura intacta, sin embargo, hay situaciones que hace que se pierda una pieza y esto hace que toda nuestra dentadura modifique, y que sea más propensa a caries, placa bacteriana y se complique nuestra salud bucal. Para evitar complicaciones, es recomendable acudir al dentista cada seis meses.
Existen varios procedimientos hoy en día para mejorar nuestra dentadura, pero siempre tiene que ser guiado por un especialista. Tener una buena dentadura es importante para no tener complicaciones mayores.

