¿Se acaba la intimidad?

A los 50 la sexualidad no termina: cambia, se transforma y puede disfrutarse de otra manera

Llegar a los 50 años no significa ponerle punto final a la vida sexual. Para Ezequiel López, sexólogo, esta etapa trae cambios tanto para hombres como para mujeres, pero también puede convertirse en una oportunidad para vivir la sexualidad con menos tabúes y mayor seguridad. La menopausia, los cambios hormonales, las dificultades de erección y hasta la autoestima pueden influir en esta nueva etapa, aunque no significan que el deseo o la intimidad desaparezcan.

A partir de los 50 años pueden aparecer diferentes cambios en la sexualidad. En las mujeres, la menopausia puede estar relacionada con menor lubricación, dolor durante las relaciones sexuales y modificaciones en el deseo, mientras que en los hombres pueden presentarse cambios en la erección, que puede ser menos firme o espontánea. Estos cambios son reconocidos como parte de los procesos asociados al envejecimiento y no significan que una persona deje de tener una vida sexual activa. 

López explica que, además de los cambios físicos, la manera en que cada persona interpreta esta etapa es fundamental: muchas veces la presión por "rendir" o cumplir determinadas expectativas termina generando un bloqueo que afecta la experiencia sexual.

Para el sexólogo, los 50 incluso pueden convertirse en una de las mejores etapas para la sexualidad. A esta edad pueden disminuir algunos tabúes, cambiar la percepción sobre uno mismo y, cuando se mantiene una relación de pareja durante años, también aparece la posibilidad de vivir una etapa diferente dentro de ese vínculo. 

La disminución del deseo puede estar relacionada con cambios hormonales, incluida la reducción de testosterona en los hombres y las variaciones hormonales propias de la menopausia en las mujeres. 

Otro aspecto que puede pesar es la autoestima. López señala que algunas personas han dado mucha importancia a su apariencia durante toda su vida y, al llegar a esta etapa, pueden tener dificultades para aceptar los cambios de su cuerpo. Esa percepción puede influir tanto en el deseo como en la relación de pareja. Por eso, considera importante cuidar la salud, pero también trabajar en cómo cada persona se ve y se siente consigo misma. La sexualidad no depende únicamente de los cambios físicos: factores emocionales y psicológicos también pueden influir en la intimidad y en la satisfacción.

La prevención, según López, comienza mucho antes de cumplir 50 años. Mantener un estilo de vida saludable desde la juventud, realizar ejercicio aeróbico, cardio y entrenamiento de fuerza puede contribuir al bienestar general durante el envejecimiento. 

Si aparecen dificultades persistentes, dolor, cambios importantes en el deseo o problemas de erección, el especialista recomienda no asumir que simplemente "es la edad", sino buscar ayuda médica o psicológica. 

Escucha la entrevista aquí: 
 

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