¿El bronceado es saludable para la piel?
El bronceado es la respuesta natural de defensa de la piel a los rayos UV del sol o de fuentes artificiales como son las camas solares. Cuando la piel se expone a la radiación ultravioleta, produce más melanina, el pigmento que le da su color. Este aumento de melanina ayuda a proteger las capas más profundas de la piel de los daños adicionales causados por los rayos UV. Sin embargo, la verdad es esta: la piel bronceada significa que tus células cutáneas ya están dañadas. Es una señal de alerta de que tu cuerpo intenta protegerse de daños adicionales, no un signo de salud.
Contrario a lo que mucha gente piensa, el bronceado no es bueno para la piel. Cualquier cambio en el color, debido a la exposición al sol, ya sea por un bronceado o una quemadura solar, es una señal de daño en el ADN de las células cutáneas.
Un bronceado frecuente incrementa el riesgo de envejecimiento prematuro, hiperpigmentación, quemaduras solares, cáncer de piel y una barrera cutánea deshidratada y deteriorada. La dermatóloga integral Sharon Rosales explica que el bronceado es una reacción de defensa de la piel, en la que el ADN intenta protegerse estimulando la producción de pigmento. Sin embargo, advierte que este proceso provoca la muerte prematura de los melanocitos y puede generar cambios graves y duraderos en la piel.
Aunque la exposición moderada al sol favorece la producción de vitamina D, no es necesario broncearse para obtener este beneficio. Unos pocos minutos de luz solar, varias veces por semana, son suficientes. Pasar largos periodos bajo el sol o usar camas solares resulta mucho más perjudicial para la salud de la piel.

