Darnos un espacio de paz

El poder de hacer una pausa en un mundo que no se detiene

Hacer una pausa en el mundo acelerado en el que vivismos resulta un acto de amor propio que activa el sistema nervioso parasimpático para reducir el estrés y recuperar la claridad mental.

Gabriela Barreiro

17 Septiembre de 2026
Debemos aprender a tomar conciencia de nuestra respiración.
Debemos aprender a tomar conciencia de nuestra respiración. Shutterstock

Una pausa es una desaceleración consciente, un espacio entre el estímulo y la respuesta. Hacer una pausa nos ayuda a calmarnos. Cuando nuestro sistema nervioso está tranquilo, tenemos mayor capacidad para evitar reaccionar por costumbre, y, en cambio, podemos elegir una respuesta más acorde a la situación y que resulta más satisfactoria.

Aprender a hacer pausas también es un acto de autocuidado. Hacer breves pausas a lo largo del día reduce la tensión. El ritmo actual en el que vivimos es muy acelerado, que seguirá creciendo y que, debido a todo lo que estamos viviendo nuestro movimiento interno es cada vez más fuerte. Son muy pocas las veces que nos damos cuenta lo que está pasando internamente con nosotros.

Tenemos poco control sobre nuestra mente y, según explica José Verdú, en entrevista para Café Fm Mundo, es normal que lleguemos a sentirnos estresados o ansiosos. Sin embargo, asegura que cada vez son más las personas que se dan cuenta que necesitan herramientas para gestionar lo que les pasa. 'La mayoría de personas hoy en día, podrían cultivar una gestión mental y emocional mucho más saludable con las herramientas adecuadas', puntualiza.

La vida es algo que sucede ahora, y es importante prestar atención al presente. Sin embargo, como dice el experto, al no tener control sobre nuestra mente, no logramos enfocarnos en el presente y solemos adelantarnos al futuro y esto nos genera ansiedad y más estrés. Esto se debe a que no tenemos capacidad de concentración. Pequeños hábitos pueden marcar la diferencia. Un primer paso dice José, es tomar conciencia de cómo respiramos, y eso ya nos ayudará a calmar el ritmo interno mental y emocional. Otra cosa que podemos hacer es darnos espacios en nuestras vidas para vivir a plenitud ese momento.  No siempre es fácil bajar el ritmo, pero empezar poco a poco ya es un gran paso.

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