Cuando tomas una decisión firme, tu cerebro activa un complejo proceso donde las emociones evalúan el valor de las opciones y la razón justifica el camino a seguir. Este mecanismo unifica tu estado mental, liberando energía y eliminando el desgaste que produce la duda.
Ecuador está descalificado de esta cita mundialista, sin embargo, luego del partido de Alemania, en donde se consiguió un importante resultado, lo que cambió en el equipo fue la actitud y esa actitud es una decisión, según manifiesta Roberto Moncayo, especialista en salud mental, autoconocimiento y meditación, en entrevista para El Mundo de Cabeza. Sin embargo, en el partido disputado ante México, no ocurrió así.
Esto hace referencia a que, cuando tomamos una decisión en firme, incluso cuando pensamos que ya todo está terminado, lo que cambia es la actitud con la que afrontamos las cosas. En momentos de alta presión, como los tiempos de descuento en un partido, el cerebro procesa la información en dos vías principales, el rápido e intuitivo y el que es más reflexivo y lógico.
Una decisión firme suele ser una mezcla de ambos. Cuando la emoción es intensa, esta puede nublar el juicio racional, llevando a respuestas impulsivas. Sin embargo, a través del entrenamiento o la experiencia previa, esta carga emocional puede canalizarse, permitiendo al individuo o jugador tomar decisiones audaces pero precisas en cuestión de segundos.

