Lejos de las soluciones rápidas, López explica que entrenar el deseo sexual es un proceso gradual que requiere constancia. Entre sus principales recomendaciones destaca la adopción de una alimentación saludable, especialmente la dieta mediterránea, reconocida por diversos estudios por sus beneficios para la salud cardiovascular y hormonal. También aconseja realizar actividad física de forma regular, combinando ejercicios aeróbicos con entrenamiento de fuerza, ya que este último puede tener un impacto positivo en los niveles de deseo sexual.
Otro aspecto importante es la relación con el alcohol. El especialista señala que muchas personas asocian la intimidad con el consumo de bebidas alcohólicas, algo que no es favorable al final del día. Además, recuerda que no todas las personas tienen el mismo nivel de deseo sexual y que existen parejas que disfrutan de una vida sexual menos frecuente sin que eso represente un problema. Cada experiencia es distinta y debe entenderse desde la individualidad.
El cuidado de la imagen personal y el trabajo mental también forman parte de este proceso. López recomienda exponerse de forma cotidiana a contenidos románticos o eróticos, como libros, películas, pódcast o material audiovisual que despierte la imaginación. Según explica, alimentar el cerebro con este tipo de estímulos puede contribuir a fortalecer el deseo. Asimismo, considera que la creatividad durante la intimidad ayuda a mantener vivo el interés y la conexión emocional.
Aunque el entrenamiento del deseo es un trabajo principalmente individual, el especialista recalca que la pareja también juega un papel importante. La comunicación, la confianza y el apoyo mutuo pueden convertirse en herramientas clave para fortalecer la vida íntima. En definitiva, aumentar el deseo sexual no depende de una fórmula mágica, sino de hábitos saludables, bienestar emocional y una construcción consciente que se desarrolla con el tiempo.
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