En El Gran Musical conversamos con Guillermo Abad, Director de Justicia Vial, sobre el transporte público en la ciudad de Quito. ¿Qué cambios se deben realizar?.
Abad explicó que uno de los principales problemas del transporte en Quito está en el modelo de operación de las cooperativas. Señaló que muchas funcionan como "empresas unipersonales", donde cada socio administra su propio bus sin una visión empresarial conjunta. Esto, según indicó, genera desorden, competencia entre unidades y problemas financieros internos.
Además, recalcó que el actual sistema de cobro en efectivo provoca pérdidas económicas por evasión y fraude. Por eso insiste en que el primer cambio urgente debe ser la implementación total del pago electrónico, algo que ya está contemplado en la normativa municipal y nacional.
El presidente de Justicia Vial también cuestionó que durante años no se hayan aplicado controles tecnológicos para medir la calidad del servicio. Recordó que existen ordenanzas que obligan a las operadoras a utilizar GPS, cámaras y sensores para evaluar frenadas bruscas, apertura indebida de puertas, exceso de velocidad y número real de pasajeros. Sin embargo, aseguró que gran parte de estas medidas no se han cumplido.
Para Abad, cualquier aumento de tarifa debe estar condicionado a mejoras reales en el servicio.
Otro de los puntos que abordó fue la necesidad de modernizar las unidades y avanzar hacia la electromovilidad. Abad lamentó que, pese a que desde 2020 ya existían incentivos para buses eléctricos, Quito todavía no cuenta con una flota importante de este tipo. Mientras ciudades como Bogotá, Medellín y Santiago de Chile avanzan en transporte eléctrico, la capital ecuatoriana sigue dependiendo de combustibles fósiles y buses deteriorados.
Además, aseguró que en Quito no faltan buses, sino una mejor distribución de rutas, ya que muchas operadoras se concentran en las vías más rentables y abandonan sectores periféricos.
Sobre el posible incremento del pasaje a 45 centavos, Abad considera que podría aplicarse, pero de forma progresiva y con exigencias claras para las operadoras. Según explicó, antes de hablar de tarifas más altas se deben corregir problemas como el fraude, la evasión y la falta de control.
También pidió al Municipio actuar con "tecnicismo y lógica", evitando presiones políticas y pensando en un sistema más eficiente y justo para los usuarios.
Para el experto, el objetivo final debe ser recuperar la confianza ciudadana y construir un transporte moderno, seguro y digno para Quito.