Basura en jaque nocturno

¿Habrá basura acumulada? Quito trabaja en cambios en rutas por toque de queda

El toque de queda en Quito obliga a reorganizar rutas de recolección de basura, afectando horarios nocturnos clave y generando desafíos logísticos para el Municipio.

El toque de queda dispuesto en Ecuador entre el 3 y el 18 de mayo no solo impacta la movilidad ciudadana, también pone en aprietos uno de los servicios más sensibles: la recolección de basura en Quito. Ante esta medida, el Municipio inició un proceso de replanificación de rutas que, lejos de ser simple, implica un reto logístico de gran escala.

Actualmente, en la capital operan 259 rutas de recolección distribuidas en distintos sectores. De ese total, aproximadamente el 40% funciona en horario nocturno, específicamente entre las 22:00 y las 05:00. Este dato no es menor: la operación nocturna no es casual, responde a una estrategia para evitar congestión vehicular, reducir riesgos viales y optimizar tiempos de traslado.

El alcalde Pabel Muñoz expresó su preocupación frente a la disposición gubernamental de no contemplar excepciones para este servicio durante el toque de queda. Según explicó, trasladar estas operaciones al día podría generar un efecto contrario al esperado, incrementando el tráfico en zonas críticas de la ciudad y afectando la eficiencia del sistema.

En paralelo, el Municipio confirmó que ya trabaja en un plan de acción que permita reorganizar las rutas sin interrumpir el servicio. Desde la Secretaría de Ambiente se han iniciado mesas técnicas para evaluar ajustes operativos que se adapten a la restricción horaria.

Los principales desafíos del cambio

Reorganización de rutas en tiempo limitado:
Modificar 259 rutas implica rediseñar recorridos, tiempos y frecuencias en cuestión de días, lo que demanda coordinación técnica y operativa precisa.


Impacto en el tráfico urbano:
Mover la recolección al día podría congestionar avenidas principales, afectando tanto a ciudadanos como a la logística municipal.


Gestión del traslado de residuos:
Durante la noche no solo se recolecta basura, también se transporta al relleno sanitario. Este proceso es clave para evitar acumulación y mantener la cadena operativa.


Continuidad del servicio:
El objetivo principal es claro: evitar que la ciudad enfrente acumulación de desechos, lo que podría derivar en problemas sanitarios.

Expertos en gestión urbana coinciden en que los sistemas de recolección nocturna son comunes en grandes ciudades, precisamente por su eficiencia. Cambiarlos abruptamente puede generar cuellos de botella difíciles de resolver en el corto plazo.

Mientras tanto, el Municipio avanza contrarreloj para ajustar el sistema sin afectar a la ciudadanía. 

La gran pregunta es ¿logrará Quito mantener el equilibrio entre seguridad, movilidad y limpieza urbana?