El incendio forestal registrado en el sector de Rayocucho, en la parroquia de Calacalí, al noroccidente de Quito, fue controlado después de casi 50 horas de combate.
Según el Cuerpo de Bomberos de Quito, no existen líneas de propagación activas, aunque las labores de emergencia continúan para evitar que el fuego vuelva a encenderse.
Las llamas comenzaron aproximadamente a las 19:00 del lunes 10 de agosto y afectaron unas 250 hectáreas.
Durante la emergencia participaron 150 bomberos, 23 vehículos contraincendios y personal de apoyo de distintas áreas municipales. Actualmente, alrededor de 50 efectivos permanecen en el sector realizando tareas de liquidación, enfriamiento, raspado y vigilancia.
El combate estuvo condicionado por varios factores. Las fuertes ráfagas de viento, la topografía del terreno y la vegetación dificultaron el control del incendio e incluso impidieron contar con apoyo aéreo en determinados momentos. Los equipos también trabajaron para evitar que las llamas avanzaran hacia el volcán Casitagua, lo que habría incrementado la afectación ambiental.
Respecto al origen del fuego, el jefe del Cuerpo de Bomberos de Quito, Esteban Cárdenas, señaló que se presume que una quema de carbón habría provocado el incendio. Las altas temperaturas y el viento podrían haber hecho que esta actividad se saliera de control. Sin embargo, será la Fiscalía General del Estado la encargada de determinar responsabilidades.
El incendio de Calacalí no fue el único frente atendido por los bomberos. En esos días también se combatieron incendios en Tanlahua y Pululahua, sectores que permanecieron bajo monitoreo constante.
Aunque el fuego en Rayocucho está controlado, la emergencia deja una afectación importante sobre la vegetación y recuerda el riesgo que representan las quemas en condiciones de viento. En Quito, provocar un incendio forestal considerado una infracción muy grave puede generar multas de hasta USD 36.000.