Jhajaira Urresta propone endurecer penas por accidentes de tránsito con víctimas mortales
Según explicó Urresta, el objetivo principal de la reforma es eliminar las ambigüedades y vacíos legales que actualmente dificultan la aplicación de sanciones justas. Entre los cambios planteados está reemplazar el término "conducción en estado de embriaguez" por "conducir bajo los efectos del alcohol", además de establecer de forma clara los distintos niveles de alcoholemia para evitar interpretaciones que permitan reducir condenas. La legisladora también propone que el exceso de velocidad quede expresamente reconocido como agravante en los casos de muerte culposa.
La propuesta contempla penas de entre tres y cinco años de prisión para quienes provoquen accidentes con resultado de muerte. Sin embargo, cuando existan agravantes como conducir bajo los efectos del alcohol o sustancias estupefacientes, exceder los límites de velocidad o circular con vehículos en malas condiciones mecánicas, las sanciones aumentarían de cuatro a seis años.
Además, la responsabilidad ya no recaería únicamente sobre el conductor involucrado, sino también sobre los propietarios de vehículos particulares o unidades de transporte que deban responder civilmente por los daños ocasionados, especialmente en casos donde los responsables intentan evadir la justicia.
Otro de los ejes de la reforma apunta a la prevención. Urresta plantea incorporar educación vial desde las escuelas, establecer rangos específicos de velocidad en zonas escolares, universitarias y hospitalarias, y unificar los sistemas de control de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT).
Esto busca evitar prácticas irregulares como la obtención de licencias o revisiones técnicas vehiculares en ciudades donde los controles serían menos rigurosos.
La asambleísta advirtió que, hasta junio de 2026, las cifras de fallecidos por accidentes de tránsito igualan a las del todo el 2025 y aseguró que la prevención debe convertirse en una prioridad nacional.