Fiebre, erupciones cutáneas y malestar

Lo que los padres deben saber sobre el virus manos, pies y boca

El virus manos, pies y boca es una infección frecuente en la infancia que puede comenzar con síntomas parecidos a los de un resfriado y, días después, revelar sus señales más características. El doctor Ricardo Morales, pediatra, explica cómo identificarlo, qué hacer en casa y por qué el regreso a clases puede favorecer su propagación entre los niños.

Camila Villacís

17 Agosto de 2026
Virus manos, pies y boca. ¿Qué es y cómo prevenirlo?.
Virus manos, pies y boca. ¿Qué es y cómo prevenirlo?. Shutterstock

Morales explica que la enfermedad puede comenzar con fiebre alta, que puede llegar a los 39 o 40 grados, acompañada de dolor de garganta y un poco de secreción nasal, por lo que inicialmente puede confundirse con un resfriado común. Sin embargo, con el paso de los días pueden aparecer llagas o erupciones en las palmas de las manos, las plantas de los pies y dentro de la boca. Estas lesiones no necesariamente aparecen durante los primeros días.

La Organización Mundial de la Salud señala que la enfermedad suele ser leve y desaparecer por sí sola, aunque las lesiones en la boca pueden dificultar que el niño tome líquidos y aumentar el riesgo de deshidratación.

El tratamiento, según el pediatra, consiste principalmente en mantener al niño hidratado, controlar la fiebre y aliviar las molestias con analgésicos y medicamentos para bajar la temperatura, siempre de acuerdo con la valoración y las indicaciones de un profesional. No existe un medicamento específico que elimine el virus, por lo que Morales recomienda no administrar antibióticos por cuenta propia ni automedicar a los pequeños. En la mayoría de los casos, la enfermedad desaparece en pocos días; las fuentes médicas señalan que suele ser una infección autolimitada.

El contagio es uno de los principales riesgos, especialmente cuando los niños regresan a las aulas y vuelven a compartir espacios, juguetes y objetos. El virus puede transmitirse mediante la saliva y secreciones de nariz y garganta, además del líquido de las ampollas y el contacto con superficies u objetos contaminados. Por eso, la OMS recomienda lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón, limpiar y desinfectar juguetes y superficies, y evitar el contacto cercano con personas infectadas. Morales también recuerda que el virus puede presentarse de diferentes maneras: incluso hay niños que pueden no mostrar síntomas y, aun así, transmitirlo.

Ante este escenario, el pediatra insiste en la importancia de mantener controles médicos periódicos para detectar a tiempo cualquier enfermedad y evitar complicaciones. Aunque la mayoría de los casos evoluciona favorablemente, los padres deben estar atentos a señales como fiebre persistente, dificultad para beber líquidos, decaimiento marcado u otros síntomas que indiquen que el niño necesita valoración médica. 

La prevención comienza con medidas sencillas de higiene y con evitar la automedicación. 

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