Cocina creativa

Muru: el restaurante que convirtió la alta cocina en una experiencia íntima con sabor ecuatoriano y peruano

En Tumbaco existe un lugar donde la cocina no se limita a servir platos: cuenta historias. Se trata de Muru, el proyecto gastronómico liderado por el chef Andrés Rosero, quien ha logrado fusionar técnicas de alta cocina, influencias peruanas y productos ecuatorianos en una propuesta que busca que cada visita se convierta en una experiencia memorable.

Camila Villacís

24 Julio de 2026
Muru, cocina creativa para el deleite de tu paladar.
Muru, cocina creativa para el deleite de tu paladar. Cortesía Muru

Muru nació antes de la pandemia con una idea muy distinta: ofrecer exclusivamente un menú de degustación de alta cocina. Sin embargo, el confinamiento obligó a replantear el concepto y el restaurante evolucionó hacia un espacio de cocina creativa. 

"La carta cambia constantemente, pero hay platos que el público simplemente no nos deja retirar", comenta Rosero. Entre ellos destacan el ceviche nikkei, el lomo saltado y "La Reina", un pastel elaborado con chocolate amazónico al 70 %, caramelo salado, jengibre y ajonjolí. Además, el restaurante mantiene un menú degustación que se construye junto a los comensales, haciendo que cada experiencia sea única.

El nombre Muru significa "semilla" en quichua, una filosofía que atraviesa todo el proyecto. Para Rosero, el origen lo es todo, por lo que la calidad de los ingredientes es una prioridad. Su cocina abierta permite a los clientes observar a los chefs en acción y acercarse al proceso creativo detrás de cada plato. 

La influencia peruana también está presente en cada creación, fruto de la formación del chef en Perú, donde estudió en Le Cordon Bleu y trabajó junto al reconocido cocinero Gastón Acurio. El resultado es una combinación de sabores tradicionales del mundo reinterpretados con toques ecuatorianos y peruanos.

El restaurante, que está próximo a cumplir seis años, tiene capacidad para apenas 45 personas, una decisión intencional ya que menciona la idea no es tener solo un restaurante, si no que se viva una experiencia gastronómica íntima. 

Ubicado junto al colegio William Shakespeare, en Tumbaco, Muru abre de 12:00 a 16:00 y de 18:00 a 23:00. Sus entradas oscilan entre los 8 y 12 dólares, mientras que los platos fuertes no superan los 20 dólares, una propuesta que el chef define como de "precios aterrizados"

A futuro, el objetivo es crecer, para brindar mayor comodidad. Porque en Muru, más que una mesa reservada, lo que se ofrece es un viaje gastronómico donde cada plato siembra una nueva historia.

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