Nace en Bioparc Valencia una cría de mangabey de coronilla blanca, un primate en peligro de extinción
Una nueva cría de mangabey de coronilla blanca, cuyo nombre científico es Cercocebus lunulatus, nació en Bioparc Valencia y presenta una evolución positiva. El parque informó el 6 de octubre de 2026 que el pequeño ya comienza a explorar el recinto que recrea las selvas africanas. Con este nacimiento, Bioparc suma 10 crías de esta especie dentro de su participación en un programa europeo de conservación.
Uno de los rasgos más llamativos de este primate son sus párpados blancos, que contrastan con la piel oscura de su rostro y parecen una raya pintada alrededor de los ojos. Estos movimientos no son solo una característica física, ya que forman parte de su forma de comunicarse con otros ejemplares. A esto se suman diferentes vocalizaciones que utiliza para mantener el contacto con el grupo y alertar sobre posibles peligros.
La cría permanece constantemente agarrada a su madre, una hembra de 12 años, mientras ella se desplaza por el recinto. El grupo está formado por el macho, también de 12 años, y otras tres hembras, dos de ellas nacidas en el propio Bioparc. El pequeño animal también ha despertado la curiosidad de los gorilas occidentales de llanura que comparten el espacio, en el único recinto de Europa donde estas dos especies conviven.
El mangabey de coronilla blanca habita en África occidental y actualmente su distribución se limita a Burkina Faso, Costa de Marfil y Ghana. La especie está clasificada como "en peligro" y sus poblaciones han disminuido por la pérdida y degradación de los bosques, además de la caza. Por eso, la conservación no solo se realiza en zoológicos, sino también en los territorios donde aún sobrevive la especie.
En esa tarea también participa la Fundación Bioparc a través de West African Primate Conservation Action, conocido como WAPCA, un proyecto que trabaja en Ghana y Costa de Marfil para proteger a primates amenazados y los bosques donde viven. Mientras tanto, en Valencia, la nueva cría ya forma parte de un programa de conservación fuera de su hábitat natural. Su nacimiento representa otro paso en los esfuerzos para mantener una especie cuyo futuro sigue estando amenazado.