Consulta, asamblea, borrador y referéndum

Nueva Constitución: pasos, límites y decisiones que te afectan

El abogado René Bedón explica, paso a paso, la ruta hacia una Constituyente: consulta, elección, redacción y referéndum; además, límites, actores y dilemas clave nacionales.

Valeria Alarcón

28 Octubre de 2025
Así será el camino hacia una nueva Constitución en Ecuador.
Así será el camino hacia una nueva Constitución en Ecuador. Shutterstock

El abogado René Bedón desmenuzó, con lenguaje claro, el itinerario legal y político para llegar a una nueva Constitución en Ecuador. El punto de partida es la consulta popular del 16 de noviembre, donde la ciudadanía decidirá si quiere o no iniciar el proceso constituyente. Si gana el "sí", se activa una secuencia de etapas con tiempos y funciones definidas.


Pasos del proceso constituyente

  1. Consulta popular: habilita (o no) la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente.
  2. Elección de asambleístas constituyentes: nacionales, provinciales y del exterior; su mandato es temporal y exclusivo: redactar el proyecto de nueva Constitución.
  3. Redacción del proyecto: la Asamblea trabaja por seis meses, con posibilidad de dos meses adicionales, para entregar un borrador constitucional.
  4. Referéndum aprobatorio: el texto final se somete otra vez a las urnas; solo con el voto ciudadano entra en vigencia.


Límites y salvaguardas


La Corte Constitucional autorizó el camino bajo el artículo 444, pero fijó restricciones:

  • No hay "plenos poderes" como en 2008; la Constituyente no puede legislar por mandatos.
  • Prohibida la regresión de derechos: las garantías reconocidas en 2008 no pueden disminuirse.
  • Se prevé reorganizar piezas del sistema (p. ej., el rol de la Corte Constitucional o el Consejo de Participación), siempre dentro de estándares internacionales de derechos humanos


Decisiones de alto impacto


Bedón subraya que el resultado dependerá tanto del contenido como de quiénes redacten el texto: las corrientes jurídicas en pugna —un neoconstitucionalismo con fuerte control judicial frente a un neopositivismo que prioriza el imperio de la ley— influirán en el diseño institucional (control de constitucionalidad, pesos y contrapesos, participación ciudadana, eficiencia normativa).


El especialista recuerda, además, que junto a la pregunta central podrían votarse otras (financiamiento público a partidos, número de asambleístas, bases extranjeras), lo que añade capas de decisión. En síntesis: cuatro urnas en cadena —consulta, elección, referéndum— y una tarea cívica ineludible: leer y comprender el proyecto. El futuro constitucional se decide con información, no con eslóganes.

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