Dognosis desarrolló un sistema en el que perros entrenados analizan muestras de aliento humano para identificar posibles señales relacionadas con el cáncer. Para la prueba, una persona respira durante unos 10 minutos en una mascarilla de algodón, que después es llevada al laboratorio para ser analizada. Los animales utilizan su olfato mientras sensores registran sus reacciones, información que posteriormente es procesada con inteligencia artificial. La empresa trabaja con 15 perros, entre ellos Chloe, una labradora que forma parte de este proyecto experimental.
Un estudio de Dognosis realizado con 1.502 participantes en seis hospitales de Karnataka evaluó la capacidad del sistema para identificar siete grupos de cáncer. Los resultados reportaron una sensibilidad del 90,8 % y una especificidad del 91,3 %, cifras que han generado expectativas sobre esta tecnología. Sin embargo, los especialistas han señalado que todavía se necesitan estudios más grandes para determinar su utilidad en pacientes. La prueba tampoco busca reemplazar los métodos médicos de diagnóstico, sino servir como una posible herramienta de predetección.
El interés por esta tecnología se explica, en parte, por la capacidad olfativa de los perros, que cuentan con muchos más receptores olfativos que los seres humanos. Los investigadores buscan aprovechar esa habilidad para reconocer cambios químicos que pueden estar presentes en el aliento de personas con cáncer. La inteligencia artificial permite analizar las reacciones de los animales y convertirlas en datos que pueden ser estudiados. Este enfoque podría abrir una vía para desarrollar pruebas más sencillas y no invasivas.
Dognosis ya avanza hacia una nueva etapa de investigación con un ensayo de fase 3 que busca involucrar a unos 10.000 participantes en India. La empresa prevé utilizar los resultados para continuar evaluando la efectividad de su método en una población más amplia. También tiene como objetivo llevar la prueba a una etapa comercial en India durante 2027, si los procesos de investigación avanzan como está previsto. Por ahora, se trata de una tecnología en desarrollo que todavía debe superar nuevas pruebas antes de su uso generalizado.
El proyecto muestra cómo la ciencia busca combinar las capacidades naturales de los animales con herramientas tecnológicas como la inteligencia artificial. Aunque los primeros resultados son prometedores, los datos disponibles no permiten afirmar que los perros puedan diagnosticar por sí solos la enfermedad. El reto ahora es comprobar si el método mantiene su precisión en estudios más grandes y en diferentes grupos de pacientes. Si supera esas pruebas, podría convertirse en una alternativa de predetección que facilite el acceso a evaluaciones iniciales.