Por qué aburrirse fortalece la creatividad, la disciplina y el bienestar emocional
¿Aburrirse hace bien? La ciencia dice que sí
En una época donde el celular acompaña incluso las pausas más pequeñas del día, quedarse "sin hacer nada" parece casi imposible. Esperar en una fila, viajar en silencio o simplemente mirar el techo se volvió incómodo para muchas personas. Sin embargo, especialistas aseguran que justamente ahí podría estar una de las claves del bienestar emocional y mental.
Durante entrevista para El Mundo de Cabeza, Roberto Moncayo habló sobre cómo el aburrimiento, sin determinarlo como negativo, ayuda al cerebro a desarrollar creatividad, disciplina y capacidad de concentración. Hoy casi nadie soporta unos minutos sin estímulos. Antes, las personas esperaban en un banco, caminaban o viajaban observando el entorno. Ahora, cualquier segundo libre termina absorbido por redes sociales, videos cortos o notificaciones.
El cerebro necesita pausas
Roberto explicó que cuando el cerebro permanece constantemente estimulado, pierde espacios importantes para imaginar, procesar ideas y proyectar pensamientos a futuro.
"Cuando a nuestro cerebro le permitimos estar sin hacer nada, fomentamos partes relacionadas con la voluntad, la disciplina y la creatividad", explicó durante la entrevista.
La ciencia respalda esa idea. Investigaciones de la Universidad de California y de la Universidad Central de Lancashire han señalado que los momentos de aburrimiento activan la llamada "red neuronal por defecto", un sistema cerebral relacionado con la creatividad, la introspección y la resolución de problemas.
Por eso muchas personas tienen buenas ideas:
- En la ducha
- mientras manejan
- Nadando
- Caminano
- Antes de dormir
Son momentos donde el cerebro reduce estímulos externos y puede conectarse consigo mismo.
El problema de la hiperconexión
Uno de los puntos más comentados en el programa fue el impacto de las pantallas en adultos y niños.
Roberto advirtió que el exceso de estímulos digitales genera pequeñas descargas constantes de dopamina, el neurotransmisor asociado al placer inmediato. Cada vez que alguien desliza el dedo en redes sociales, revisa mensajes o consume videos rápidos, el cerebro recibe una recompensa instantánea.
El problema aparece cuando la mente se acostumbra a ese ritmo.
- Cuesta concentrarse.
- Disminuye la tolerancia a la frustración.
- Se vuelve difícil permanecer en silencio.
- Y aburrirse comienza a sentirse incómodo.
Incluso mencionó cómo muchos niños reciben tablets o celulares desde edades muy tempranas para mantenerlos entretenidos. Aunque esto suele hacerse por comodidad o cansancio de los padres, especialistas en neurodesarrollo han advertido sobre posibles efectos en la motricidad fina, la atención y la regulación emocional.
La Academia Americana de Pediatría recomienda limitar el tiempo frente a pantallas, especialmente en menores de cinco años.
Aburrirse también fortalece la disciplina
Uno de los puntos más interesantes de la conversación fue entender que aburrirse no significa perder tiempo. De hecho, permitir momentos sin estímulos ayuda al cerebro a entrenar habilidades importantes para la vida adulta:
- Creatividad
Cuando no existe entretenimiento inmediato, el cerebro busca nuevas ideas y conexiones. - Disciplina
Aprender a tolerar el silencio o la incomodidad fortalece el autocontrol. - Regulación emocional
Las pausas ayudan a identificar emociones y disminuir ansiedad mental. - Atención plena
Actividades como nadar, meditar o caminar permiten volver al presente. - Descanso mental real
Desconectarse no es solamente dejar el trabajo. También implica reducir estímulos visuales y digitales.
Durante el programa también se habló sobre cómo muchas personas encuentran claridad emocional mientras nadan o se duchan. Esto ocurre porque el cerebro entra en un estado más automático y relajado.
¿Cómo comenzar a practicar el aburrimiento?
Los especialistas recomiendan empezar poco a poco:
- Dejar el celular lejos durante algunos minutos.
- Caminar sin audífonos.
- Comer sin mirar pantallas.
- Permanecer en silencio unos minutos al día
- Permanecer en silencio unos minutos al día
- Permitir que los niños jueguen sin dispositivos electrónicos
No se trata de eliminar la tecnología, sino de recuperar espacios donde la mente pueda respirar.
Porque quizás el verdadero lujo moderno no sea tener más entretenimiento... sino volver a soportar el silencio sin desesperarse.

