Conservar adecuadamente tus alimentos, diferenciando entre los que requieren refrigeración y los que no, es clave para mantener su frescura y sabor. Las temperaturas frías son ideales para conservar la mayoría de comestibles, sin embargo, mandar todo al refrigerador no es una práctica adecuada si queremos preservar el sabor, color y textura de ciertos alimentos.
Incluso al momento de refrigerar debemos conocer la manera correcta de hacerlo si queremos cuidar la calidad y propiedades nutricionales de cada comida.
Ana Carolina Maldonado, en entrevista para El Mundo de Cabeza, enfatizó que productos como pollo, carne, mariscos y pescado sí o sí deben ir en la refrigeradora y si es que no se los a cocinar pronto, deben estar en el congelador ya que esos alimentos de deben conservar en frío. Recordó que la temperatura perfecta para generar menos bacterias es de 0 a 5 grados y que el refri esté entre 3 a 4 grados. De igual manera, los productos lácteos deben mantenerse en el refrigerador.
Por otro lado, las frutas tropicales como plátano, papaya o piña mantienen mejor su sabor y textura fuera de la refrigeradora; las manzanas, naranjas, peras o mandarinas también pueden mantenerse a temperatura ambiente. Los tubérculos como la papa o la yuca deben guardarse en un sitio oscuro y ventilado, al igual que las cebollas y el ajo.
Ana Carolina recalcó que los alimentos preparados y los embutidos también tienen que estar debidamente refrigerados. Una correcta organización y almacenamiento de tus alimentos no solo prolonga su vida útil, también contribuye a mantener su sabor y valor nutricional.

