Bonilla señala que una de las razones que preocupa actualmente es el crecimiento de los "antivacunas", ya que algunos padres deciden no inmunizar a sus hijos contra distintas enfermedades. El especialista incluso advierte que ahora se observan nuevamente casos de varicela, una enfermedad que, según explica, había dejado de verse con tanta frecuencia. En este contexto, recalca la importancia de mantener al día las vacunas anuales tanto en niños como en adultos, aunque hace una excepción en el caso de la vacuna contra el COVID-19.
En el caso de los virus respiratorios, actualmente existen pruebas que permiten detectar en una misma muestra tres de los principales agentes que pueden causar síntomas similares: COVID-19, influenza y virus sincitial respiratorio. Esta posibilidad facilita identificar cuál puede estar detrás de una enfermedad respiratoria y orientar la atención médica. La influenza merece especial atención en los niños pequeños: los menores de cinco años, especialmente los menores de dos, tienen un mayor riesgo de desarrollar complicaciones relacionadas con esta infección.
El pediatra explica además que hoy existen medicamentos específicos para tratar la influenza, aunque la mayoría de las infecciones virales respiratorias se manejan principalmente controlando sus síntomas.
En el caso de la influenza, los antivirales pueden disminuir la intensidad y duración de la enfermedad y funcionan mejor cuando se administran durante los primeros días, por lo que su uso debe ser definido por un profesional de salud.
Bonilla insiste en que la prevención empieza antes de que aparezcan los contagios: mantener los controles pediátricos, revisar el esquema de vacunación y consultar ante síntomas respiratorios son medidas fundamentales para proteger a los niños durante el regreso a las aulas.
Además, no hay que dejar de lado el lavado de manos frecuente, uso de mascarilla y otras medidas que aprendimos tras la llegada del COVID-19.