El regreso a clases no solo implica comprar útiles, preparar uniformes y organizar horarios. También representa una oportunidad para revisar la salud de los niños y recuperar hábitos que pueden haberse alterado durante las vacaciones.
El pediatra y especialista en emergencia pediátrica, Dr. Gabriel Contreras, explicó que un chequeo médico al inicio del año escolar permite evaluar aspectos como peso, talla, estado nutricional, presión arterial, salud bucal y vacunas. Sin embargo, aclaró que no todos los niños necesitan los mismos exámenes y que estos deben individualizarse según sus características y antecedentes.
La visión también merece atención. Contreras señaló que se recomienda un chequeo visual preventivo anual en edad escolar, mientras que los niños con factores de riesgo deben acudir al oftalmólogo pediátrico. En el caso de la audición, la valoración dependerá de las necesidades particulares de cada niño.
Otro punto fundamental es recuperar la rutina con anticipación. Dos o tres semanas antes del inicio de clases, las familias pueden ajustar progresivamente los horarios de sueño. Para el especialista, "niño que no duerme, niño que no aprende", porque el descanso influye en el aprendizaje y el comportamiento.
La alimentación completa esta preparación. Un desayuno adecuado, frutas, frutos secos y agua pueden ayudar a sostener la energía durante la jornada. Más allá de los controles, el regreso a clases también necesita acompañamiento, mensajes positivos y un entorno familiar que transmita seguridad.