tecnología y salud de los adolescentes

Tener un smartphone a los 12 años se asocia con más síntomas de trastornos alimentarios a los 14 según estudio

Una investigación publicada en JAMA Network Open analizó a 8.957 adolescentes en Estados Unidos y encontró que quienes tenían un smartphone a los 12 años presentaban mayor probabilidad de reportar determinados síntomas de trastornos alimentarios dos años después. Los autores aclaran que el estudio no demuestra que el teléfono sea la causa.

El estudio analizó datos del Adolescent Brain Cognitive Development Study y comparó a adolescentes que tenían o no un smartphone a los 12 años. De los 8.957 participantes, 6.225, equivalentes al 69,5 %, ya tenían un teléfono a esa edad. Los investigadores evaluaron síntomas como atracones, conductas para evitar subir de peso, preocupación por el peso y la relación entre la autoestima y el peso corporal.

Al llegar a los 14 años, los adolescentes que tenían smartphone a los 12 mostraron un 67 % más de riesgo de reportar síntomas de atracones y un 50 % más de riesgo de presentar conductas compensatorias inadecuadas para evitar el aumento de peso. También tuvieron un 49 % más de riesgo de reportar al menos un síntoma de trastorno alimentario y el doble de probabilidad de vincular su valor personal con su peso.

En el mismo grupo, casi una cuarta parte de los adolescentes que tenían smartphone a los 12 años reportó al menos un síntoma de trastorno alimentario a los 14. El estudio también encontró que las adolescentes mujeres con teléfono mostraban una mayor preocupación por aumentar de peso en los análisis realizados por sexo. Sin embargo, los autores advierten que estos resultados representan asociaciones y no prueban una relación de causa y efecto.

Los investigadores explican que una posible razón para seguir estudiando esta relación es que el smartphone facilita el acceso constante a redes sociales y a contenidos relacionados con la apariencia física. El estudio también plantea que el uso del teléfono durante la noche puede afectar el sueño y que la exposición prolongada a ideales físicos en internet podría estar relacionada con mayor insatisfacción corporal y conductas alimentarias desordenadas. Estas posibles explicaciones todavía requieren más investigación.

El mensaje de los investigadores no es que los adolescentes no deban tener teléfono, sino que el momento y la forma en que reciben acceso a estos dispositivos merecen mayor atención. Los autores plantean que las familias pueden considerar límites acordes con la edad, supervisión y orientación sobre el uso digital. El estudio aporta una nueva señal para analizar cómo la tecnología, el entorno digital y la salud de los adolescentes pueden estar relacionados.