¡Cada minuto cuenta!

Un infarto cerebral puede destruir 2 millones de neuronas en solo 60 segundos

La parálisis de una parte del rostro, la dificultad para hablar o la pérdida de fuerza en un brazo pueden ser síntomas de un infarto cerebral, una emergencia médica en la que el tiempo puede marcar la diferencia entre la recuperación y una discapacidad permanente. El neurólogo clínico de Ecua American, Dr. Alejandro Arias, explica cuáles son las señales de alerta que no deben pasarse por alto.

Camila Villacís

27 Julio de 2026
Estos son los signos y síntomas que no puedes ignorar para identificar un infarto cerebral.
Estos son los signos y síntomas que no puedes ignorar para identificar un infarto cerebral. Shutterstock

"Cada minuto cuenta", advierte el especialista. Cuando ocurre un infarto cerebral, una arteria se obstruye y el cerebro deja de recibir el flujo sanguíneo necesario. Como consecuencia, se pueden perder cerca de dos millones de neuronas por minuto. 

Aunque muchas personas creen que esta enfermedad afecta únicamente a adultos mayores, el médico señala que cualquier persona puede sufrirla, incluso niños, aunque las mujeres presentan una mayor predisposición. Los principales signos de alarma son: la parálisis facial (que afecta únicamente la parte inferior del rostro), la debilidad en una mano, la rigidez en los brazos y los trastornos del lenguaje.

El Dr. Arias explica que es importante diferenciar un infarto cerebral de una parálisis facial. Mientras que esta última suele comprometer todo un lado de la cara, el infarto generalmente afecta solo la parte inferior. Otros síntomas pueden incluir vértigo, náuseas, vómito y alteraciones visuales, dependiendo de la zona del cerebro comprometida. 

Además, recalca que, aunque los síntomas desaparezcan al cabo de unos minutos, es fundamental acudir al médico, ya que podría tratarse de un episodio transitorio que anticipe un evento más grave.

Entre los factores que aumentan el riesgo se encuentran las arritmias cardíacas, la presencia de placas en las arterias del cuello, la diabetes, la presión arterial alta, el tabaquismo, el consumo de alcohol y la apnea del sueño. El estrés también puede influir. Asimismo, existen casos con componente hereditario, por lo que recomienda realizar controles médicos en familias con antecedentes. Según el especialista, exámenes como el perfil lipídico, estudios de tiroides y otros chequeos preventivos pueden realizarse desde los 30 años, acompañados de una alimentación saludable y seguimiento médico permanente.

Finalmente, el neurólogo enfatiza que, ante la sospecha de un accidente cerebrovascular, no se debe administrar ningún medicamento en casa. "Lo correcto es trasladar al paciente inmediatamente a un hospital, porque no sabemos si se trata de un infarto o de una hemorragia cerebral", explica. 

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