Memoria, reconstrucción y deudas pendientes

16 de abril: Diez años del terremoto en Manabí

El sismo de 2016 dejó cientos de víctimas, pero diez años después aún hay familias sin vivienda y proyectos detenidos en Manabí y Esmeraldas.

Este 16 de abril de 2026 se cumplen diez años del terremoto de magnitud 7,8 que golpeó la costa ecuatoriana, con epicentro en Pedernales, y que dejó un saldo de 663 personas fallecidas y más de 6.000 heridas.

A pesar del tiempo transcurrido, la reconstrucción no ha logrado completarse en varias de las zonas afectadas. Habitantes, familiares de víctimas y organizaciones sociales continúan denunciando retrasos, obras paralizadas y promesas que no se han concretado.

El desastre impactó con fuerza a varias ciudades de Manabí y también a la provincia de Esmeraldas, generando pérdidas económicas estimadas en miles de millones de dólares. En su momento, el gobierno de Rafael Correa impulsó una recaudación significativa a través de impuestos y donaciones para financiar la reconstrucción. Sin embargo, ese proceso estuvo marcado por cuestionamientos relacionados con presuntas irregularidades, sobrecostos y demoras en la ejecución de obras clave.

Entre los proyectos que siguen pendientes consta la construcción de un instituto tecnológico en Portoviejo, iniciativa que cuenta con financiamiento internacional desde hace varios años, pero que aún no se concreta. A esto se suman infraestructuras esenciales, como estaciones de bomberos, que tampoco han sido finalizadas.

Las críticas también apuntan a la lentitud del proceso. Voces vinculadas al sector público han señalado que la reconstrucción debió completarse en un plazo mucho menor, pero una década después todavía existen intervenciones en marcha.

La situación de las familias afectadas sigue siendo una de las mayores preocupaciones. En Pedernales, más de mil hogares aún esperan acceder a una vivienda definitiva, lo que evidencia las brechas que persisten en la atención a los damnificados.

Desde el Gobierno actual se reconoce que todavía existen necesidades básicas sin resolver, aunque se asegura que gran parte de las emergencias iniciales fueron atendidas. No obstante, los recursos disponibles para continuar con las obras son limitados, lo que condiciona la ejecución de nuevos proyectos.

A diez años de la tragedia, el país no solo recuerda a las víctimas, sino que también enfrenta el desafío de cerrar una etapa marcada por la reconstrucción incompleta y las deudas sociales que aún siguen vigentes.