Emergencia climática

"Alcancé a abrazarla": el desgarrador relato de un sobreviviente del aluvión en Zamora que intentó rescatar a una niña en medio de la tragedia

La gobernadora de Zamora Chinchipe sigue desaparecida tras el aluvión que golpeó a la provincia el pasado 3 de julio.

7 Julio de 2026
Atención de la emergencia, tras el aluvión en Zamora Chinchipe.
Atención de la emergencia, tras el aluvión en Zamora Chinchipe. Foto: FF.AA.

La tragedia en Zamora Chinchipe deja, hasta el momento, 11 personas fallecidas. Las autoridades buscan a los desaparecidos entre los troncos, lodo y gran volumen de agua que cubre la parroquia de Guadalupe, tras el devastador aluvión del pasado 3 de julio.

Luego del desastre, hay voces que sobrevivieron a horas de zozobra y ahora cuentan cómo fue aquel fatídico viernes. Carlos Echeverría es bombero en Zamora Chinchipe. Desde el pasado jueves 2 de julio, pasó a cumplir funciones administrativas, pero desde la emergencia climática, se activó para atender a los afectados y creó recuerdos que aún le pasan por la mente de manera trágica.

Cuando el Cuerpo de Bomberos se desplegó en los sectores de Santa Isabel y Cantzama, la población se mostró reacia a que las cosas empeoren. Moradores decidieron no evacuar de sus hogares, pese a la alerta de las autoridades. "Esto es normal, nunca ha pasado a mayores", decían los habitantes de la zona.

Alrededor de la medianoche, Echeverría, su equipo de trabajo y la gobernadora de Zamora Chinchipe, Ivonne Panchi, recorrían las viviendas de los sectores afectados. Una de las moradoras, Patricia Jaramillo, ofreció a las autoridades un café con pan, tras la larga jornada.

Ninguno terminó su comida cuando un fuerte estruendo se escuchó en la madrugada. La electricidad se cortó inmediatamente y las personas de viviendas aledañas corrían despavoridas en busca de refugio. "Busquen terreno alto", les decía Echeverría y, mientras focalizaba la ayuda a los habitantes, perdió de vista a la Gobernadora, quien huyó del sitio con su guardaespaldas.

Fue cuestión de minutos para que una ola de palizada de seis metros -según recuerda Echeverría- lo cubriera completamente. La mezcla del material lo enredó y enterró en un lugar de la zona 0, pero logró escapar. Cuando estaba a punto de 'coronar' una montaña escuchó un fuerte grito que venía de abajo. "Auxilio, ayúdenme, mi hija", decía una madre en la zona baja de la parroquia Guadalupe.

Por su vocación de Bombero, Echeverría regresó a por la niña y la tomó en sus brazos. Corrió "con todas sus fuerzas" hasta volver a la parte alta de la montaña, pero la palizada golpeó otra vez.

"Alcancé a abrazarla, aguanté la palizada y caímos en un hueco. Solo vi que venían palos uno encima de otro y se me cruzaban", relató.

Llegó un momento en que el aluvión presionaba cada vez más fuerte a Echeverría. Los troncos y material arrastrado lo asfixiaron y acorralaron hasta el punto de quedarse inmóvil y sin capacidad de maniobra.

"Ahí dije: hasta aquí es. Me quedé sin aire", pensó.

Cuando la corriente ganaba fuerza y el nivel del agua subía, Echeverría ingirió mucho lodo y líquido. Minutos después, recibió un fuerte golpe en su mandíbula que lo dejó inconsciente.

Al despertar, su reloj marcaba casi las 2 de la mañana del 4 de julio. Se percató que navegaba en el río Grande y, con todo su esfuerzo, luchó para salir de la palizada y la corriente. Mientras lo hacía, personas gritaban y pedían ayuda, a lo que él les pedía que busquen las orillas y permanezcan allí.

Carlos Echeverría lo logró, pero el panorama luego de sobrevivir a la tragedia era desolador. La niña a quien intentó rescatar no estaba en sus brazos y, su cuerpo sin vida fue hallado el pasado 5 de julio en las labores de búsqueda.

En lo personal, recibió 12 puntadas en el labio: seis internas y seis externas como consecuencia del golpe que, recuerda, lo dejó inconsciente varios minutos o quizá horas. Sus compañeros, Álex y Mauricio Cabrera, también sufrieron afectaciones. Uno de ellos tiene agua en los pulmones y otros coágulos de sangre, producto del devastador aluvión.

Cuatro días después de la tragedia, Echeverría llegó de Loja tras recibir atención médica. Aún no goza de cuidados psicológicos, pero recuerda todo lo vivido el pasado 3 y 4 de julio con lujo de detalles que prefiere olvidar.

"Fue un desastre nunca antes visto", sentenció.

Mira la entrevista completa

Escucha la entrevista completa

últimas noticias