El aluvión y el desbordamiento del río Cantzama (afluente del Zamora), provocaron la emergencia en la provincia amazónica, donde continúan desaparecidas nueve personas y otras 38 resultaron heridas.
Según información de las autoridades de seguridad, actividades de minería ilegal en la parroquia Guadalupe, en el cantón Zamora, alteraron el cauce natural del río, lo que habría provocado el aluvión.
En NotiMundo al Día, Fernando Barragán, experto en prevención y gestión de riesgos, explicó que los aluviones se producen, entre otras razones, en zonas donde se ha perdido la cobertura vegetal, lo que da paso a procesos de infiltración del agua cuando se registran lluvias, lo que genera un movimiento en masa de gran fuerza y velocidad.
El hecho enciende las alertas, porque donde ocurrió una vez, puede volver registrarse un evento similar.
Barragán señaló que, ante las condiciones de riesgo que se están reproduciendo en esta y otras zonas del país, se hace necesario tener una mayor capacidad de incidencia en cómo se construyen los territorios y en reconocer que el componente de riesgos forma parte de todos los insumos de planificación y ordenamiento territorial.
El control del uso y gestión del suelo debe ser aprovechado por las autoridades locales para reducir las vulnerabilidades y convertirse en una herramienta potente para materializar condiciones de desarrollo seguras y así evitar tragedias como la ocurrida en Zamora.
El experto también insistió en la necesidad de articular esfuerzos con el Gobierno central, con instrumentos como la política nacional de largo plazo de gestión integral de riesgos y desastres, la cual se encuentra en construcción.
"Esta política debe abarcar la diversidad de desafíos y de actores que intervienen en la construcción de territorios mucho más seguros", apuntó.
Aclaró que las fuertes lluvias no son las únicas responsables de lo ocurrido, sino que aquí confluyen factores como la ocupación del espacio, especialmente en sitios donde se registran intensas precipitaciones. En estas zonas se debería buscar mecanismos para conservar la mayor parte de vegetación y se asegure el funcionamiento normal de los ecosistemas.
En Zamora y otras zonas, el avance de la frontera agrícola y las actividades mineras dieron paso a la emergencia registrada el fin de semana. "La minería afecta a grandes partes y es difícil monitorearla", acotó.
La gestión de riesgos debe incidir en el modelo de desarrollo, insistió Barragán, y ahí la importancia de que se tome en cuenta las advertencias y datos disponibles para la construcción de la política nacional de largo plazo para la gestión integral de riesgos de desastres.
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