Moradores del sector El Goaltal, en el cantón Espejo, en la provincia de Carchi, reportaron que dos personas con indumentaria militar caminaron armados por una vía céntrica de la zona. Los sujetos portaban radiocomunicaciones y brazaletes que los identificaba como integrantes de las Fuerzas Guerrilleras del Pacífico.
Se conoce que los implicados buscaban intimidar al teniente político y le entregaron una suerte de panfleto intimidatorio.
Este panorama, según Patricio Haro, experto en seguridad, no es nuevo para el Ecuador. Recordó que, durante la existencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), grupos insurgentes estuvieron instalados en Lago Agrio, considerado uno de los puntos logísticos.
Ahora, dijo, el incremento de la inseguridad y la violencia, responde a la permeabilidad del crimen organizado internacional. Esto, evidenciado en la gestión de actividades de narcotráfico y minería ilegal en zonas como Napo y Buenos Aires, en Imbabura.
Sin embargo, alertó, el regreso de grupos armados revolucionarios, podría ahondar en la necesidad de un fortalecimiento de las Fuerzas Armadas.
"Si esto se ratifica, quiere decir que hay una incursión permanente de fuerzas insurgentes que están actuando en nuestro territorio favoreciendo las acciones del crimen internacional organizado", dijo.
Reconoció que, si bien la ciudadanía rechazó la propuesta de instalar bases militares extranjeras, existen otras vías que exigió la población a las autoridades. Entre ellas, que las Fuerzas Armadas recuperen su capacidad operativa, no reducir el presupuesto y robustecer sus capacidades bélicas.
Además, consideró que 30 mil militares no serían suficientes para atender las necesidades de control territorial y soberanía nacional.
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