Reforma constitucional

Castración química, el inicio de una solución integral contra abusos sexuales, según especialista en salud mental

La reciente propuesta de reforma constitucional para aplicar la castración química en violadores con sentencia ejecutoriada abrió un amplio debate composturas distintas.

Desde que el presidente Daniel Noboa presentó a la Corte Constitucional una propuesta de reforma para aplicar la castración química a violadores con sentencia ejecutoriada, la mayoría de los análisis se han dado desde el punto de vista jurídico, más no desde una perspectiva científica.

Julieta Sagñay, médico especialista en psiquiatría y salud mental, explicó que la castración química es un procedimiento científico, que puede ser empleado a través de distintos métodos. Uno de ellos es el mecanismo urológico, utilizado también para el cáncer de próstata por un costo de entre USD 800 y USD 1.000 semestrales.

La mayoría de métodos, explicó, se relacionan a la aplicación de inyecciones. A esto se suman los procesos endócrinos y neuroquímicos, como parte de un abanico de posibilidades para efectuar la castración química.

Sagñay detalló que este proceso puede ser reversible, sin embargo, si se lo aplica de manera consecutiva durante al menos 3 años, podría tener secuelas permanentes. Para su aplicación, señaló, debería contar con el consentimiento previo de la persona que recibiría este tratamiento.

Este procedimiento, según la experta, no es nuevo, sino que se aplica también en otros países, especialmente para casos de pederastas o pedófilos que, pese a cumplir sus penas, hayan sido reincidentes.

Priorizar el derecho de las víctimas

"Es el primer paso para prepararnos", dijo Sagñay en torno a la propuesta de reforma y en respuesta a la postura de organizaciones de derechos humanos que aseguran que Ecuador "no está preparado" para afrontar un procedimiento de este tipo. Agregó que esta podría ser una oportunidad para profesionalizar peritos especializados en materia psiquiátrica, e incluso, para la apertura de cárceles para personas con este tipo de trastornos.

Para la experta, estas declaraciones, más allá de abogar por los derechos humanos, perciben cierta parcialización en contra de la propia víctima. Mientras tanto, lamentó, se priorizaría el trato a agresores sexuales al no permitir soluciones que, si bien no son definitivas, deben ser complementadas.

"Estos trastornados cometen actos inhumanos. Cómo vamos a hablar de derechos humanos cuando no tienen una pizca de humanidad", enfatizó.

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