Complicidad y miedo: dos factores que marcan la expansión de la minería ilegal en Napo
Mientras el Gobierno asegura haber desactivado los focos de minería ilegal en Buenos Aires, Imbabura, esta problemática persiste en Napo, en la Amazonía ecuatoriana.
Según Francisco Rodríguez, ambientalista y operador turístico, el avance de la minería ilegal en Napo no se ha visto contrarrestado por el Gobierno. El panorama, dijo, es el ingreso y paso de retroexcavadoras sin control de las autoridades que, incluso, se venderían dentro de la propia provincia.
"Hay complicidad y miedo", señaló Rodríguez, al considerar que el precio del oro en el mercado internacional se ubica por miles de dólares. Por ello, dijo, estructuras criminales amenazan a las Fuerzas del Orden para garantizar el funcionamiento de sus operaciones.
Uno de los puntos más conflictivos sería entre Misahuallí y Ahuano, en el río Huambuno. Allí, denunció Rodríguez, operarían cerca de 75 retroexcavadoras y también se evidenciaría un amplio despliegue de tráfico de combustible sin control de las autoridades.
Otro sector de mayores afectaciones es la parroquia Tálag, en el río Zapallo. La presencia de actividades de extracción y explotación desembocaron en que el cuerpo hídrico pierda su capacidad para albergar vida. Sobre esta base, señaló, se levanta una preocupación: las afectaciones al río Napo por su conexión a los ríos afectados.
"El río Napo va hacia allá. Se está contaminando y llegará a un punto de no retorno", alertó.
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