El bombeo de crudo a través del OCP se suspendió nuevamente, tras el avance de la erosión regresiva del río Quijos, ubicado en el cantón El Chaco, en la provincia de Napo.
La empresa operadora informó que la pausa en las actividades del Oleoducto ocurrió la tarde de ayer, y las autoridades trabajan en la construcción de una segunda variante para restablecer el transporte del crudo. Esta acción, según la firma, permitirá retomar las actividades en el menor tiempo posible.
A lo sucedido con el OCP, se suma la salida de operaciones del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano sin que exista aún una fecha para retomar las actividades.
El SOTE fue declarado en fuerza mayor y, como consecuencia de esto, las exportaciones de petróleo se vieron afectadas. Otro golpe para el sector energético se evidencia en la refinería de Esmeraldas que, según Petroecuador, debió retomar sus operaciones el pasado 2 de julio y, de momento, se conoce que su reactivación será progresiva, sin un mayor detalle del cronograma para restaurar su funcionamiento.
Para el presidente de la Cámara de Distribuidores de Derivados de Petróleo, Ivo Rosero, la situación energética y petrolera es compleja, y data de un problema estructural desde hace varios años. Uno de ellos, dijo, es la implementación de "parches" en las tuberías de los dos oleoductos, ante cualquier eventualidad que afecte su infraestructura.
Estas acciones, precisó, implicaron una inversión de más de USD 50 millones. Sin embargo, recordó que existe ya un estudio para la construcción de una variante definitiva del OCP que podría ser una solución a mediano y largo plazo. Se trata de un proyecto con una inversión estimada de entre USD 200 y USD 250 millones y que, hasta el momento, no ha sido implementada.
Por ello, el país produce actualmente alrededor de 89 mil barriles diarios, en comparación a los más de 369 mil que se generaban antes de los inconvenientes en el SOTE y el OCP.
"No puede haber un escenario peor (...) no hay solución a corto plazo", sostuvo.
Rosero señaló que, una de las soluciones más viables sería la ejecución de la variante definitiva y el aumento de la capacidad de almacenamiento de crudo y derivados de petróleo. Caso contrario, dijo, la imagen del país como exportador de crudo se vería afectada ante la comunidad internacional, y deja abierta la puerta a la incertidumbre y fragilidad del sistema petrolero ecuatoriano.
Transparencia en anuncios y una 'reingeniería' del sistema
De acuerdo con Rosero, los anuncios del Gobierno acerca del regreso de operaciones de la refinería de Esmeraldas eran evidentemente imposibles de cumplir, debido a la magnitud del incendio que afectó la infraestructura. Pese a esto, dijo, es cuestionable que las autoridades se comprometan a cumplir esta afirmación, en lugar de transparentar el estado del sistema petrolero.
Por ello, precisó, mientras el Ejecutivo toma una decisión para enfrentar esta crisis, debería apostarse por la implementación de alianzas público-privadas, a nivel operativo y administrativo. Con esto, según Rosero, se buscaría una 'reingeniería' en el sistema, cuya estructura se ha mantenido desde hace más de 50 años.
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