Dependencia climática y falta de inversión agravan fragilidad del sistema eléctrico en Ecuador, según Gabriel Secaira
En NotiMundo Estelar, el experto energético Gabriel Secaira señaló que el problema estructural no radica únicamente en la falta de lluvias, sino en la ausencia histórica de un sistema termoeléctrico sólido que permita afrontar los periodos de estiaje entre octubre y marzo que se registran cada año.
Secaira calificó como insostenible que el país continúe dependiendo de factores climáticos para garantizar el suministro eléctrico, al señalar que el sistema opera en condiciones de alta vulnerabilidad. Además, indicó que uno de los mayores problemas actuales es la imposibilidad de importar energía desde Colombia, país que anteriormente funcionaba como respaldo en momentos de crisis, pero que ahora enfrenta sus propias limitaciones.
El especialista explicó que existe un desequilibrio entre la generación hidroeléctrica y la térmica: mientras la capacidad instalada de la primera alcanza aproximadamente los 5.300 megavatios, la generación térmica apenas bordea los 1.000 megavatios, lo que dificulta sostener el sistema cuando los embalses disminuyen a niveles críticos.
También mencionó que el sector privado, especialmente el minero, ha sido llamado a generar su propia energía, aportando cerca de 300 megavatios. Sin embargo, consideró que esta medida resulta insuficiente y funciona únicamente como un alivio temporal frente a un problema de fondo. En esa línea, calificó estas soluciones como costosas y poco sostenibles, ya que implican el uso de equipos alquilados en lugar de infraestructura permanente.
Secaira advirtió, además, que la adquisición de nuevos equipos a nivel internacional enfrenta largos tiempos de espera, que podrían extenderse hasta 2028 o incluso 2030. Por ello, prevé que, de cara al próximo estiaje, el país deberá recurrir nuevamente al alquiler de barcazas y generadores diésel de rápida instalación.
En cuanto a las energías renovables, señaló que su desarrollo se ha visto limitado debido a que la tarifa eléctrica en Ecuador es subsidiada, lo que reduce el atractivo para la inversión privada. En ese contexto, planteó la necesidad de avanzar hacia un mercado eléctrico más abierto que permita atraer capital y fomentar la construcción de nuevas plantas de generación.
Finalmente, enfatizó que el costo de no contar con energía reflejado en pérdidas comerciales e industriales supera ampliamente el gasto que implica operar termoeléctricas con combustibles costosos como el diésel. Añadió que el país dispone de aproximadamente 120 días para tomar decisiones antes de que el próximo periodo seco, previsto para octubre, pueda derivar en nuevos racionamientos.
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