Crisis energética

Ecuador debe entrar en una "estrategia de guerra de seguridad energética nacional" para enfrentar una nueva crisis, según experto

El 21 de mayo, el país vivió apagones emergentes tras inconvenientes en la generación de Coca Codo Sinclair.

La central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair retomó sus operaciones, tras la suspensión temporal registrada desde el mediodía. Según el Ministerio de Ambiente y Energía, durante este periodo el sistema eléctrico se mantuvo operativo. Sin embargo, empresas distribuidoras reportaron cortes de luz. Unidades de CNEL en Milagro, Los Ríos, Esmeraldas, Santa Elena, Sucumbíos, Guayas y Bolívar experimentaron intermitencias en el servicio.

En Quito, las conexiones se restablecieron pasadas las 16h32, tras registrarse apagones en Pomasqui, Barrio Nuevo, El Bosque, Conocoto, Iñaquito, Cumbayá, Río Coca, El Inga Bajo y sus alrededores, entre otros.

La mañana del 21 de mayo, el Operador Cenace reportó un incremento "extraordinario" de sedimentos en Coca Codo Sinclair. La institución atribuyó este fenómeno a la creciente de los ríos que alimentan a la central hidroeléctrica, una situación que se normalizó en el transcurso de la tarde.

Según la entidad, se activaron acciones operativas y generación adicional para mitigar las afectaciones por la baja generación de la principal terminal eléctrica del país.

El experto energético, Jorge Luis Hidalgo, consideró que, actualmente, la ciudadanía experimenta mayor vulnerabilidad ante cualquier interrupción. Esto, debido a que el país carece de suficiente backup o generación adicional, y cada vez es más susceptible a crisis eléctricas recurrentes.

Otra de las amenazas que enfrenta Coca Codo Sinclair es la erosión regresiva del río Coca. Se trata de un panorama que, de no ser contenido, podría derivar en el colapso de la mayor central hidroeléctrica del país, según Hidalgo.

Los cuestionamientos, según Hidalgo, surgen a raíz de la nula incorporación de energía frente a la amenaza de apagones y un estiaje que se aproxima. Este escenario, dijo, evidencia que las decisiones del Gobierno en el sector energético han sido políticas, en lugar de técnicas.

Resulta imprescindible, dijo, impulsar proyectos pendientes de 500 megavatios, frenados tanto por ineficiencia estatal como por trabas regulatorias y ambientales, como la intervención de grupos que retrasan autorizaciones y recomendaciones fiscales restrictivas del Ministerio de Finanzas.

"El país debe entrar en una estrategia de guerra de seguridad energética nacional", enfatizó.

Producción de gas natural

Sobre la producción de gas natural en el país, Hidalgo señaló que la infraestructura de plataformas, gasoductos y termoeléctrica ya instalada permitía una capacidad de hasta 100 millones de pies cúbicos, pero estaba siendo subutilizada. Esto, dijo, derivó en que la producción caiga a 17 millones de pies cúbicos diarios hasta que recientes operaciones de workover y mantenimiento de pozos, con tecnología de disparos de alta penetración y enfoques en nuevos yacimientos, lograron duplicar la producción a 32 millones de pies cúbicos diarios.

La inversión superó los USD 85 millones y, según cálculos del experto, el país ahorra USD 110 millones en un solo año de diésel importado, superando con creces el valor invertido y demostrando que la autosuficiencia energética es viable y financieramente superior, desmintiendo así el argumento tradicional de que "no hay dinero para invertir, solo para importar".

Según Hidalgo, el país está "secuestrado" por los importadores de combustibles, quienes en los últimos 15 años han dominado un negocio de USD 68,000 millones en importaciones energéticas. El caso de Campo Amistad es usado para ejemplificar esta tesis, según detalló. Esto debido a que se intentó cerrar alegando baja potencialidad para, en realidad, liberar infraestructura y facilitar importaciones de gas en barco.

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