El Gobierno declaró a Runahurco, en la provincia amazónica de Morona Santiago, como una Área de Protección Hídrica (APH), una figura legal destinada a resguardar fuentes de agua consideradas de interés público. La medida apunta tanto a garantizar el abastecimiento para las comunidades como a respaldar planes de generación de energía limpia.
El territorio protegido comprende 72.061 hectáreas distribuidas en al menos nueve localidades y actualmente cuenta con 21 autorizaciones de uso de agua para consumo humano, lo que beneficia de forma directa a más de 14.700 personas, según datos oficiales del Ministerio de Ambiente y Energía.
Además de su importancia social, Runahurco cumple un rol clave en la conectividad ecológica del corredor Sangay-Podocarpus, uno de los espacios biológicos más relevantes del país. En esta zona convergen siete ecosistemas naturales, que incluyen bosques montanos, páramos, arbustales y áreas de transición amazónica, lo que la convierte en un punto estratégico para la biodiversidad.
La declaratoria también fortalece las actividades de investigación científica, monitoreo ambiental y educación ecológica, al tiempo que permite al Estado planificar el desarrollo de cuatro proyectos hidroeléctricos, los cuales aportarían cerca de 100 megavatios de energía renovable al Sistema Nacional Interconectado.
Desde la cartera de Estado se destacó que esta protección garantiza una gestión sostenible del recurso hídrico, asegurando su disponibilidad tanto para las poblaciones locales como para la futura operación de infraestructura energética.
