Entre el 13 y el 21 de agosto, la generación hidroeléctrica registró un descenso en dos horarios, a puertas del estiaje que, se estima, llegue en septiembre. Pese a esto, el Operador Cenace señaló que el embalse de Mazar se encuentra por encima de su cota máxima, es decir 2.153 metros sobre el nivel del mar.
De acuerdo con el experto energético, Darío Dávalos, las buenas condiciones del embalse podrían durar aproximadamente 40 días y, en este periodo, el desafío del Gobierno será incorporar energética térmica para suplir la generación hidroeléctrica, ante la falta de lluvias.
Actualmente, el Ecuador produciría un promedio de 800 megavatios/hora en base a fuentes hídricas, mientras que, con el suministro otorgado por las barcazas, esta cifra alcanzaría 1.200 megavatios. La pregunta que surge, según Dávalos, es si toda esta cantidad podrá abastecerse a través de centrales térmicas.
De acuerdo con proyecciones, el país necesitaría cerca de 4.600 megavatios durante el estiaje, mientras que la cifra que cubriría la infraestructura nacional se ubica entre los 3.700 y 3.900 megavatios. Esta diferencia, dijo, dependerá del crecimiento de la demanda energética y si la compra de energía de otros países se reduce.
Entre los principales riesgos que enfrentaría el país, según Dávalos, están que Colombia reduzca el suministro eléctrico que ofrece a Ecuador y que, aproximadamente, suma 430 megavatios. Esto, debido a que el país vecino presencia el estiaje en la misma temporada.
"Hay un riesgo latente, porque los números que presenta el Gobierno no cuadran", dijo.
Para Dávalos, uno de los problemas del Gobierno ha sido la falta de transparencia en las cifras de generación. Un ejemplo de esto, señaló, es la promoción de 1.100 megavatios incorporados, cuando se desconocería la fuente de dicha energía.
"Tendremos un hueco si no contamos con toda la capacidad de generación térmica y no contamos lo que nos vende Colombia", advirtió.
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