Zamora en emergencia

"Eran padres y niños": sobreviviente del aluvión en Zamora relata la "impotencia" en medio de la tragedia y gritos de auxilio

Labores de búsqueda se mantienen en Zamora Chinchipe para localizar a los siete desaparecidos, tras el aluvión del pasado 4 de julio.

Cuatro días después del aluvión que conmocionó a Zamora Chinchipe, surgen relatos de sobrevivientes de la tragedia que, hasta el momento, deja 11 fallecidos, 38 heridos y 300 afectados. Uno de ellos es Mauricio Cabrera, quien ejerce como bombero en la provincia y, desde el hospital, recuerda las angustiantes horas del desastre.

Con sus pulmones delicados y hemorragias internas, Cabrera recuperó el semblante tras ser hospitalizado y, ahora, cuenta cómo fue la madrugada del fatídico 4 de julio. En sus 20 años como rescatista, no había visto algo similar. Pero esta vez, vivió la tragedia como víctima.

"Ha nacido en mí esta oportunidad que Dios me ha dado de estar con vida", dijo.

Al igual que Carlos Echeverría, su compañero de profesión, recuerda haber estado reunido en una casa de dos pisos junto a los equipos de rescate y la gobernadora de Zamora Chinchipe, Ivonne Panchi. Desde allí, se planificaba la evacuación de los habitantes de los sectores Santa Isabel y Cantzama, quienes fueron inicialmente afectados por la crecida de ríos.

La comunidad agradeció a los equipos especializados con café y pan en plena madrugada, cuando el aluvión comenzó. Mientras los bomberos instaron a la ciudadanía a buscar resguardo en zonas altas, el último recuerdo de Cabrera es ver a la Gobernadora ascender al piso de arriba sin hasta ahora conocer su paradero.

La violencia con la que bajó la palizada fue tal que casas terminaron "desgarradas" por el paso del aluvión. Piedras, escombros, troncos y otros objetos se sumaron a la gran corriente de río que se llevó todo a su paso, incluidos habitantes de Zamora que, como dijo Cabrera, eran conocidos entre todos.

Al ver que todo se quebraba, Cabrera decidió encomendar a Dios a su familia. Pensó en su madre y su hijo y agarró un instinto de supervivencia que le permitió llegar a terreno alto y ser golpeado por el aluvión hasta alcanzar el puente del sector Santa Isabel.

Fue ahí cuando entró en shock entre 10 y 20 minutos al procesar todo lo que había vivido.

"Escuchaba los gritos de la gente (...) mi primera reacción no fue de valentía, sino de supervivencia. Levantarse, salir, buscar tierra firme", relató.

A lo lejos divisó una casa que seguía en pie, pese al desastre. De sus brazos, cargó a cerca de cinco personas que encontraba en el camino y clamaban por ayuda hasta llegar a la vivienda. En el camino, el panorama era desolador. Ver a personas fallecidas, entre adultos y niños que no pudieron salvarse de la fuerza de la naturaleza.

"Los golpes eran secundarios. Sentía dolor, no me podía levantar, pero era la impotencia de saber que íbamos tres grupos operacionales trabajando en escena y saber que eran padres, o niños, uno de ellos 6 años. Eso me quebró", precisó.

En medio de la desesperación, el rol de María fue clave. Es la esposa de uno de los hombres que lo asistió para llegar a su casa improvisada como refugio, y quien lo motivó a ayudar a quienes pedían auxilio.

"Siendo víctima, uno se bloquea", dijo Cabrera, al recordar que, a acto seguido, asistió a las personas que se encontraban en la vivienda refugio. Entre todos, evitaron que los afectados caigan en hipotermia y orquestaron un entramado de rescate que llegó con maquinaria en la mañana del 4 de julio.

Pacientes con traumatismos en la cabeza, las costillas y el abdomen fueron trasladados a casas de salud, pero Cabrera también había sufrido afectaciones. Sus pulmones ingirieron mucha agua y material contaminado, lo que complicó su respiración y tenía severos golpes que no los sintió al momento por la adrenalina.

Otras de sus compañeras, Fernanda Gutiérrez y Yanela Pinzón, también corrieron con una suerte similar. Uno de los vehículos en los que se trasladaron a la zona 0 fue utilizado como una lancha y tanque para enfrentar la palizada.

El resto de integrantes de la brigada de rescate fue dado de alta el pasado 7 de julio, pero Cabrera permanece hospitalizado hasta recuperar fuerzas. Lo que espera, ahora, es salir de la clínica y reencontrarse con su vocación y provincia en atención de los más afectados.

"Voy a seguir hasta las últimas (...) todo Zamora entró en shock", puntualizó.

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