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La Asamblea Constituyente puede ser un "globo de ensayo" o el "último cartucho" del presidente Noboa, según Alberto Acosta Espinosa

La propuesta de ir a una Asamblea Constituyente se materializará en la consulta popular de noviembre de este año, donde la ciudadanía deberá decidir sobre la redacción de un nuevo texto.

18 Septiembre de 2025
Daniel Noboa, presidente de la República en el despacho del Palacio de Carondelet.
Daniel Noboa, presidente de la República en el despacho del Palacio de Carondelet. Créditos: Redes

El presidente Daniel Noboa enviará a la Corte Constitucional una pregunta para convocar a una Asamblea Constituyente. El Mandatario publicó una carta en la que señala que el máximo tribunal negó algunas propuestas de consulta popular y referendo, que el Ejecutivo prevé realizar el próximo 30 de noviembre.

"No hay espacio para la excusa, solo para la acción (...) una Constituyente que devuelva el poder al pueblo y que saque al país del secuestro institucional", dijo Noboa.

Para llevar a cabo una Asamblea Constituyente, se requiere de tres procesos electorales. El primero para que la ciudadanía decida si desea o no convocar a la redacción de un nuevo texto constitucional. El segundo para elegir a los asambleístas constituyentes que participarán en la elaboración de la Carta Magna y, el tercero, para que la población apruebe o no la nueva Constitución.

Alberto Acosta Espinosa, expresidente de la Asamblea Constituyente de Montecristi, consideró que, si bien la actual Carta Magna es perfectible, contiene "elementos democratizadores potentes", especialmente relacionados a la consulta popular, la consulta ambiental y la consulta previa, libre e informada.

Por ello, alertó, la propuesta del actual Gobierno responde a dos causales: o un impulso político o un distractor para enfrentar el rechazo a la eliminación del subsidio al diésel.

"Para el presidente de la República, si esto no es un globo de ensayo, es una suerte de último cartucho, pero le puede salir el tiro por la culata", advirtió.

A su criterio, dado el momento que enfrenta el Ejecutivo, la iniciativa irrumpe como una "trampa" para controlar la Corte Constitucional. Por otro lado, puntualizó, será necesario que el Gobierno detalle a través de los anexos los fundamentos para convocar a una Constituyente.

Respetar la voluntad del pueblo

"Si el pueblo quiere ir a una Asamblea Constituyente, habrá que ampliar derechos y garantías", dijo Alberto Acosta Espinosa, al resaltar que, más allá de las diferencias políticas, será la ciudadanía la que decida si se debe redactar un nuevo texto constitucional.

En caso de llegar a este escenario, reconoció ciertas falencias que no fueron corregidas en la Constitución de Montecristi. Uno de ellos, dijo, es la regulación de la figura presidencialista que, a su criterio, fue una "camisa de fuerza" para Rafael Correa y Daniel Noboa.

Otro error apunta al funcionamiento del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS), sin embargo, consideró que las facultades de designación de autoridades no deberían regresar a la Asamblea Nacional. Esto, debido a que la politización que ya envuelve al CPCCS se transferirá ahora al Legislativo.

Además, precisó que, de entrar en un proceso de Constituyente, el Parlamento deberá pausar sus actividades hasta la redacción del nuevo texto.

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