Manifestaciones tendrán un efecto indirecto en la atracción de inversiones y crearán un ambiente de "incertidumbre", según experto económico
Para José Abel DeFina, experto económico, la existencia de manifestaciones en el país supone un escenario contraproducente para inversionistas tanto internos como externos. El clima social convierte al Ecuador en una nación difícil de cobrar, debido a la inestabilidad con la que se ve desde el exterior.
Pero el panorama actual no es similar al de 2019 y 2022, cuando la CONAIE también encabezó un paro nacional. Para entonces, dijo DeFina, las pérdidas diarias por las movilizaciones se situaron entre USD 50 y USD 70 millones. Sin embargo, las marchas de este año apuntan a un efecto indirecto que extendería la desconfianza de la comunidad internacional en el país.
La sensación de empresarios locales e inversionistas, según DeFina, es que Ecuador no es un país político y socialmente estable, por lo que el riesgo de impulsar proyectos sería alto, mientras el riesgo país no reducirá su puntuación.
"Entramos en tiempos políticos y en tiempos de incertidumbre. Esto creará incertidumbre interna y externa", dijo.
Eliminación del subsidio, ¿una decisión acertada?
Alrededor de USD 1.200 y USD 1.300 millones se ahorrará el Estado tras la eliminación del subsidio al diésel, señaló José Abel DeFina. A su criterio, esta decisión debe verse desde dos perspectivas: la de macroeconomía y desde el aspecto social.
Si bien resulta un "alivio" para la Caja Fiscal, el sentimiento de descontento de la ciudadanía responde al riesgo de un aumento generalizado de precios. Este escenario, según DeFina, sí tendrá un efecto en el costo del transporte que representa el 20% y 30%.
Frente a esto, consideró imprescindible el manejo del sistema de compensaciones para paliar los efectos de la medida económica, y allanar el camino para que la población asimile la eliminación del subsidio al diésel.
Mira la entrevista completa
Escucha la entrevista completa