Panorama eléctrico del 2025 es mejor que el año anterior, con condiciones de lluvia y niveles positivos de los embalses, según experto
Desde el pasado viernes 18 de julio, Colombia reactivó la venta de electricidad a Ecuador, así lo confirmó el Ministro de Energía de ese país, Edwin Palma. Esta mañana, se programó una transferencia de hasta 228 megavatios, que se alcanzaría entre las 14h00 y 15h00 de este jueves.
Palma precisó que el envío de energía ocurre pese a que el sistema eléctrico ecuatoriano cuenta con la disponibilidad para atender la demanda nacional. El pasado 7 de julio, la ministra de Energía, Inés Manzano, dijo que no sería necesario comprar energía a Colombia, debido a que el Gobierno estimaba incorporar 979 megavatios como parte del Plan Estiaje 2025.
Para Diego Morales, presidente del Colegio de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos del Azuay, el panorama actual del país se avizora mejor que en 2024. Precisó que, para entonces, el 17 de julio inició el periodo de sequía, y en la actualidad, aún existen lluvias esporádicas en ciertas zonas del Ecuador. A esto, señaló, se suman las condiciones positivas de los embalses de Mazar y Paute, que estarían al 100%.
Desde el Operador Cenace, se advirtió una eventual complicación para el segundo semestre del año, cuando se enfrenta el estiaje. Para esto, la entidad planteó la incorporación de 939 megavatios, donde también se incluyen los fallidos contratos de Progen y Austral, así como 260 megavatios adicionales de otras fuentes.
Según Morales, esto muestra un déficit de 500 megavatios de acuerdo con la planificación, que deberán ser compensados con la compra de energía a Colombia y la recuperación del parque termoeléctrico. Esto, considerado que alrededor de 800 megavatios estarían indisponibles.
El experto señaló que la adquisición de electricidad de Colombia de fuentes hidroeléctricas puede ser beneficioso, debido a que la generación por fuentes térmicas resulta más costosa.
Una visión a mediano y largo plazo
Dos iniciativas en el Austro son, según Morales, clave para el desarrollo a mediano y largo plazo del sector eléctrico. Una de ellas es el proyecto Santiago, que aportaría 2.400 megavatios al sistema nacional interconectado, mientras que el segundo sería el proyecto Cardenillo, la última etapa del complejo Paute que abastecería 600 megavatios.
Uno de los "cuellos de botella" que impiden su ejecución, dijo, es el alto costo, específicamente en el caso de Santiago. El proyecto tendría una inversión de USD 4.000 millones, con estudios de factibilidad elaborados desde hace varios años. No obstante, Morales insistió en la importancia de contar con este tipo de infraestructura de generación, y podría financiarse incluso mediante alianzas público-privadas.
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