La erosión regresiva de los ríos Coca y Loco, en la Amazonía, complica cada vez más la reactivación del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE). El restablecimiento de las operaciones deberá esperar al menos 7 días más, mientras un equipo técnico realiza un nuevo trazado de la tubería, a aproximadamente 150 metros a la montaña para evitar afectaciones en la infraestructura.
Otro de los oleoductos que se mantiene en pausa es el OCP, también afectado por el fenómeno de erosión regresiva. No obstante, Roberto Aspiazu, presidente de la Cámara de Energía del Ecuador, adelantó que, a partir del martes 22 de julio, el Oleoducto de Crudos Pesados podría retomar el bombeo, tras una notificación de la empresa operadora a sus usuarios.
El caso del SOTE, sin embargo, es más complejo. De acuerdo con Aspiazu, el reinicio de actividades estaría planificado de manera tentativa para este viernes, cumpliéndose así 3 semanas de la suspensión del bombeo de crudo a través de los dos principales sistemas que tiene el país.
Aspiazu recordó que, en el 2021, Ecuador enfrentó una paralización similar que ocasionó USD 500 millones en pérdidas y que, al compararse con el actual panorama, este podría traer una caída de USD 600 millones. Es decir, costaría casi el triple de la variante definitiva que, según expertos, sería la solución para paliar la erosión regresiva.
El camino hacia la variante definitiva
En el Sistema de Oleoducto Transecuatoriano, los técnicos elaboran una nueva variante temporal a 150 metros de las laderas del volcán Reventador para evitar la erosión regresiva. Una medida que, de acuerdo con Aspiazu, es una "solución precaria" que no garantiza cuánto durará y compromete el bombeo de crudo en el país.
Desde el 2020, cuando comenzó esta condición natural, se han efectuado al menos 27 variantes temporales en los oleoductos, y el actual trazado, según Aspiazu, tampoco se ha instalado en terreno firme. Por ello, insistió en la necesidad de optar por la variante definitiva que se sustenta en los estudios técnicos. Si bien la licitación tenía un lanzamiento previsto para mayo del año pasado, enfatizó en que esta debe publicarse lo más pronto posible.
Para Aspiazu, es fundamental la "decisión política" de optar por esta alternativa que sería la solución definitiva ante la erosión regresiva. Una vez lanzada la licitación y hallado el contratista, el cruce tomaría entre 9 y 10 meses.
La refinería de Esmeraldas, otro pendiente en materia de energía
Desde el 18 de julio, el Gobierno estimaba retomar progresivamente las operaciones de la refinería de Esmeraldas. Sin embargo, hasta el momento, Petroecuador no ha confirmado el funcionamiento de la terminal.
Este panorama en la refinería, según Aspiazu, responde a la deficiente infraestructura petrolera del país. Esto, adelantó, implicará una mayor dependencia a nivel de importación de combustibles que, en condiciones normales, 170 mil barriles ya eran traídos desde el mercado internacional.
La solución definitiva a esto, enfatizó, es llevar adelante una licitación que permita construir un tren de alta conversión y ejecutar una refacción integral de la refinería que está a "todas luces, obsoleta".
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