"Podemos atenuar los impactos de El Niño si estamos mejor preparados", advierte investigador oceanográfico
El pasado 13 de agosto, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, advirtió que el fenómeno de El Niño tiene un 69 % de probabilidad de ser el más fuerte desde que hay registros.
En su más reciente informe, el Centro de Predicción Climática de la NOAA elevó la posibilidad de que El Niño, de octubre a diciembre de 2026, sea "un histórico evento que exceda la fuerza" de fenómenos anteriores.
El organismo elevó sus pronósticos tras detectar que este fenómeno meteorológico, que empezó en junio, se fortaleció durante el último mes.
En NotiMundo al Día, Freddy Hernández, investigador oceanográfico del Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar), explicó que la magnitud de El Niño depende de la anomalía de la temperatura superficial del mar, la cual -con corte al 17 de agosto de 2026- se encuentra en 2.6 grados Celsius, lo que lo ubica en una magnitud "fuerte".
Agregó en marzo y abril de este año se registró un calentamiento acelerado del océano, algo que se redujo en mayo, pero que volvió a incrementarse, aunque a un menor ritmo.
"Desde julio llegamos a un máximo de temperatura y ahí nos hemos mantenido", apuntó el experto.
Hernández explicó que hay varias formas de monitorear el avance del fenómeno, entre las que se encuentra el indicador atmosférico llamado Índice de Oscilación del Sur (SOI, por sus siglas en inglés) y el Índice Multivariado de El Niño, que se basa en condiciones oceánicas y atmosféricas.
"Todos ellos dan cuenta de que lo que ocurre desde marzo es el fenómeno de El Niño", acotó.
Agregó que el Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (Erfen) tiene su propio indicador, que revela que el evento está activo desde hace aproximadamente siete semanas.
Precisó, además, que el anuncio del Erfen, respecto de que la configuración térmica actual del Pacífico guarda similitudes con los fenómenos de 1997-1998 y 2023-2024, responde a un análisis estadístico de comparar la evolución de los índices de los eventos de esos años con lo que pasa en la actualidad.
Hernández aclaró que estas similitudes se dan en el desarrollo del evento, lo que podrían ubicarlo en una categoría de "fuerte" y "muy fuerte", basado en el incremento de la temperatura del mar.
"Las perspectivas a futuro del evento actual también nos dejan en esa categoría; esto no es la magnitud de los impactos que podría dejar el evento", señaló.
El especialista dijo que los impactos podrían reflejarse en los recursos de interés comercial, como la disminución de la actividad pesquera.
Además, el incremento de las precipitaciones podrían causar complicaciones en ciudades costeras como Guayaquil, por lo que exhortó a las autoridades y a la población a prepararse mejor ante el avance del fenómeno meteorológico.
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