Guerra arancelaria

Retaliaciones "sin límites" entre Ecuador y Colombia avizoran un golpe significativo para ambos

Sin luces para un diálogo bilateral, Ecuador y Colombia escalan sus tensiones comerciales con aranceles que se fijarán en un 50%

El Comité Triple A de Colombia evaluará la propuesta del Ministerio de Comercio: aumentar al 50% los aranceles a productos ecuatorianos, además de las 73 subpartidas ya contempladas desde el pasado 24 de febrero. La respuesta del Gobierno de Gustavo Petro ocurre un día después de que Ecuador anunció un diálogo roto entre las partes para cesar las tensiones comerciales y adelantó tarifas del 50% que regirán desde el 1 de marzo.

La escalada de fricciones y retaliaciones entre Ecuador y Colombia, según el analista económico, Andrés Albuja, reflejan un escenario "sin límites". Consideró que la guerra arancelaria representa "a todas luces" un golpe significativo para el Estado ecuatoriano y colombiano.

De acuerdo con estimaciones, se prevén pérdidas de USD 44 millones mensuales para Ecuador y USD 73 millones para Colombia. A esto, se sumaría una afectación en la balanza comercial de USD 400 millones para Ecuador y USD 820 para el vecino país.

El desajuste en el intercambio de productos, detalló, impactaría entre el 1 y el 1.5% de la economía ecuatoriana, con una proyección de inflación que alcanzaría el 2.5%. De acuerdo con Albuja, también se presentarían afectaciones en el empleo, con cerca de 50 mil plazas que están en riesgo por la caída del comercio bilateral.

Albuja cuestionó el argumento del Gobierno ecuatoriano de una balanza comercial deficitaria con Colombia para justificar las tensiones. Señaló que la eficiencia en el intercambio de productos, por teoría económica, ocurre mejor con países vecinos que forman parte de un bloque regional.

"Un paso atrás a la integración comercial es un tiro al pie", dijo.

El analista insistió en que la seguridad, alegada por el Gobierno ecuatoriano, y el tema comercial, no deben mezclarse dentro de una sola decisión o repercusión. A su criterio, las tensiones estarían orientadas a generar una crisis energética y beneficiar así supuestos intereses económicos particulares. Esto, debido a que desde el anuncio de aranceles del 30% desde Ecuador, la principal medida de Colombia fue suspender la venta de energía.

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