Seguridad, salud, educación, economía y estabilidad política son algunos de los desafíos que enfrenta el Gobierno en este 2026. El analista César Febres-Cordero, reconoció que, si bien no se trata de resolver los problemas repentinamente, no existe una predisposición del Ejecutivo para cambiar el rumbo de su administración.
Febres-Cordero recordó que, hubo un momento en el que el Gobierno se mostró con un carácter conciliador, pero acciones como el ataque a sus rivales, la persecución a sus adversarios políticos, la entrega de bonos y narrativas endebles como el anuncio de nuevas cárceles, minan la confianza en la gestión.
"La idea era institucionalizar al país y no se ha hecho nada para cambiar", dijo.
Esta falta de reacción de las autoridades, según Febres-Cordero, recae también en la responsabilidad de cómo la sociedad civil expresa su malestar al Ejecutivo. Consideró que, las posturas de gremios empresarios y otros actores debería ir más allá de un comunicado difundido a través de redes sociales.
Cuestionó que exista cierto "miedo" dentro de la sociedad para manifestar inconformidades con el Gobierno. En su lugar, dijo, medidas como detener actividades de ciertos sectores para ser escuchados no serían tan extremas como para ejecutarse. Esto con un solo objetivo: dejar la comodidad.
A su criterio, una de las características reflejadas en la sociedad actual es la baja capacidad de organización, ya sea nivel barrial como en los distintos niveles. Esto, señaló, impide una transmisión unificada y concreta del mensaje que busca alcanzar a las autoridades.
"Definitivamente, dejar la comodidad. No solo la comodidad de no hacer nada, sino de hacer todo solo (...) o la comodidad de callar", enfatizó.
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