Vicepresidenta de la CONAIE reconoce al paro como un "hecho atípico", pero insiste en que las manifestaciones no son provinciales
El ministro del Interior, John Reimberg, apuntó al movimiento indígena por "cerrar la puerta" al diálogo y los acusó de incumplir los acuerdos alcanzados en el primer acercamiento.
"Se cierra el diálogo. A partir de ahora, cualquier cosa que pase será responsabilidad de ellos (movimiento indígena)", dijo.
"No existen condiciones para dialogar mientras continúe la represión", señaló la CONAIE, en respuesta a la postura adoptada por el Gobierno. A través de un comunicado, la Confederación insistió en la liberación de los 12 detenidos en Otavalo, actualmente procesados por presunto terrorismo, y cuestionó el despliegue de la Fuerza Pública en territorios del movimiento indígena.
Pese a esto, la CONAIE reconoció que la salida a la crisis apunta a un diálogo nacional y transparente, sin caer en "conversaciones condicionadas". Además, hizo un llamado a cesar la represión por parte de policías y militares, así como para ser reconocidos como interlocutor legítimo.
Ercilia Castañeda, vicepresidenta de la CONAIE, reconoció que el paro de este año es distinto al panorama en el 2019 y 2022. Señaló que, si bien la resolución adoptada el 18 de septiembre implica una movilización inmediata, indefinida y progresiva, estas condiciones responden a "la realidad de cada territorio". Según Castañeda, estas marchas se han cumplido al 100% bajo dichas circunstancias.
"Ningún momento es igual al anterior, ni al que venga (...) este paro es un hecho atípico, porque cumple ciertas características", dijo.
Castañeda descartó la vigencia de un paro provincial y defendió las movilizaciones convocadas en Pichincha, Loja e Imbabura, el epicentro de las manifestaciones. La vicepresidenta de la CONAIE rechazó las declaraciones del Gobierno que apuntan a una falta de predisposición del movimiento indígena para entablar un diálogo.
Según Castañeda, una de las intenciones del Gobierno ha sido "dividir al movimiento indígena" y, pese a que señaló que la estructura organizativa de las comunidades es "horizontal", ratificó que la CONAIE y su vocero Marlon Vargas no han sido invitados. Sus pedidos para entablar un diálogo, insistió, son el cese de la represión de la Fuerza Pública.
"Desde el movimiento indígena hay apertura. Ni siquiera hemos sido invitados, pero siempre pensaremos en función del país (...) quien tiene que dar la respuesta es el Gobierno nacional", indicó.
Las 'exigencias'
Entre los planteamientos de la CONAIE están la liberación de los 12 detenidos en Otavalo, el pasado 22 de septiembre. Ellos son procesados por presunto terrorismo, luego de la quema de un cuartel de Policía en el cantón, algo que, según Castañeda, no tendría los elementos necesarios para sustentarse. La vicepresidenta de la CONAIE se refirió a ellos como "rehenes del Estado" y cuestionó una supuesta falta de transparencia de la justicia.
Sobre las mesas técnicas, Castañeda lamentó que el Gobierno incumplió los acuerdos alcanzados, y rechazó un intento del Ejecutivo por posicionar al movimiento indígena como el "culpable" de la crisis social.
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