Caso Lizeth Bunshi: reconstrucción de los hechos se suspende por segunda vez
La reconstrucción de los hechos dentro del caso de Lizeth Bunshi, desaparecida y posteriormente hallada sin vida, volvió a frustrarse este domingo 6 de septiembre de 2026.
Procesado habría cambiado su versión
Al lugar acudieron testigos considerados clave dentro de la investigación y Cristian V., quien permanece con prisión preventiva por el caso.
Sin embargo, la reconstrucción no llegó a comenzar. Según la defensa, el procesado modificó a último momento detalles importantes de su relato. Entre ellos, habría mencionado una vía de ingreso diferente a la señalada anteriormente y una nueva ubicación o posición en la que habría permanecido Lizeth.
Estos cambios deberán ser analizados antes de que pueda retomarse la diligencia, cuyo objetivo es reconstruir los movimientos ocurridos el día en que la joven fue vista con vida por última vez.
Un contingente de uniformados fueron desplegados
Aproximadamente 400 efectivos entre policías, militares y agentes municipales participaron en el dispositivo de seguridad. Además, camiones militares fueron ubicados en la zona y se restringió el tránsito vehicular en varios puntos.
Familia esperó más de tres horas
Los familiares de Lizeth llegaron al sector alrededor de las 15:30 y permanecieron a la espera de que comenzara la reconstrucción.
En una entrevista a Teleamazonas, Jorge Bunshi, hermano de la víctima, cuestionó públicamente lo ocurrido y denunció que tanto la familia como su equipo jurídico tuvieron dificultades para acceder al lugar.
¿Cuándo se hará una nueva diligencia?
Las autoridades deberán definir una nueva fecha que debería programarse en un domingo al finalizar el día, para poder acercarse a las condiciones en las que habrían ocurrido los hechos.
Lizeth Bunshi fue vista con vida por última vez el 19 de julio de 2026 en el sector de Cumandá. La reconstrucción es considerada una diligencia importante para contrastar las versiones existentes y determinar qué ocurrió antes de su desaparición y posterior muerte.
Fuente: El Telégrafo